La demencia es una irreversible que afecta a millones de mexicanos y los enfrenta a la pérdida de sus habilidades cognitivas y al estigma social por su condición, al tiempo que altera la vida de familiares y cuidadores en el ámbito emocional y económico por la dimensión de los cuidados que los pacientes requieren.

De acuerdo con el Plan Nacional de Salud 2024 de la Secretaría de Salud (Ssa), que cataloga el padecimiento como un problema de salud pública prioritario, se estima que en México viven 1.3 millones de personas con demencia y para 2050 serán 3.5 millones.

En entrevista con esta casa editorial, Maura Jazmín Ramírez Flores, sicóloga por la Facultad de Psicología de la UNAM, especialista en Psicobiología, Neurociencias y Neuropsicología, explicó que la demencia es una enfermedad neurodegenerativa que provoca la pérdida consecutiva de habilidades cognitivas y altera la vida cotidiana de los pacientes, de sus familiares y cuidadores.

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¿Qué es la demencia y cómo afecta a los pacientes?

Detalló que es una condición crónica y progresiva que si bien es incurable, puede ser tratable con medicamentos orientados a reactivar los sistemas de neurotransmisión para ayudar a las habilidades cognitivas.

Sobre las causas que la originan, precisó que es un padecimiento multifactorial que se asocia a malos hábitos alimenticios, enfermedades cardiovasculares, diabetes y en algunos casos a la herencia genética, “lo que hace difícil un tratamiento farmacológico único, porque no hay una sola causa”.

Para la académica, los efectos económicos, emocionales y sociales ocasionados por la enfermedad producen un fenómeno denominado “agotamiento del cuidador”, que les genera ansiedad, estrés y depresión, entre otras, como consecuencia del descuido y el desgaste personal.

Según Ramírez Flores, algunas de las claves para prevenir la demencia son mantener una dieta balanceada, realizar actividad física constante, evitar el aislamiento y realizar actividades recreativas, “porque mantener nuestra mente activa y aprender cosas nuevas siempre será importante en cualquier etapa de nuestra vida”.

¿Cómo cambió la vida de Lucía tras el diagnóstico?

Desde hace cinco años, la madre de Alexis, la señora Lucía, de 58 años, sufre demencia del lóbulo frontotemporal, lo que paulatinamente ha consumio su vida, pues ha olvidado a sus hijos, su profesión e incluso su comida favorita.

A Lucía la diagnosticaron en 2021, luego de diversas valoraciones médicas equívocas que la llevaron a consumir medicamentos que sólo agravaron su padecimiento y provocaron efectos secundarios adversos.

Su enfermedad empezó con “comportamientos raros” que con el tiempo se agudizaron, al punto que la “mujer súper chingona” que era Lucía se esfumó, abandonó su profesión de contadora y al transcurrir de los meses olvidó de hablar y sólo se expresa a gritos.

Primero comenzó a contar de sobremanera las situaciones que acontecían en su día a día. Alexis relata que “si tú hablabas con ella, decías la veo bien, me contó sobre esto, platicamos sobre aquello, pero si tú venías al siguiente día te dabas cuenta de que todo lo que platicaron ayer lo volvía a repetir como si nunca te lo hubiera platicado”.

Después empezaron los cambios de personalidad; se acabó la paciencia y la tranquilidad que la caracterizaba y se convirtió en una persona impaciente, “porque quería todo rápido (...) Fueron cambios que poco a poco se notaban más y que hicieron perdiera su personalidad”.

¿Qué impacto tuvo la demencia en su familia?

Para Alexis, el mayor de tres hermanos, el padecimiento de su madre ha resultado uno de los momentos más difíciles de su vida, porque la demencia de doña Lucía lo llevó a una profunda depresión que “me sacudió, me tiró al suelo y me costó muchísimo hacerme a la idea de que todo había cambiado”.

Otro aspecto difícil es ver el deterioro físico y emocional que vive su madre por la rapidez con la que avanza: “Ver cómo poco a poco ella se va apagando, cómo lentamente se va desvaneciendo, como si su luz se estuviera apagando”, dice.

Alexis salió de su depresión luego de cuatro meses; “me dije: está bien que te sientas triste, pero estás dejando pasar momentos con tu mamá que a lo mejor no son como tú quisieras, pero se te está yendo el tiempo y lo estás desperdiciando dormido y deprimido cuando podrías estar con ella saliendo a un parque, caminando, disfrutando de la etapa, aunque suene raro”, recuerda.

“De ahí agarré las fuerzas para decirme: mientras ella esté aquí hay que echarle ganas y hacer lo que se pueda. Ya el día que no esté, entonces sí llora todo lo que quieras, tírate al suelo, patalea, chilla, pero ahorita todavía sigue aquí, la puedes abrazar y salir con ella”, agrega.

¿Qué aprendizajes deja cuidar a una persona con demencia?

La batalla ha traído consigo innumerables aprendizajes; el más significativo, que “con amor y paciencia todo se puede”.

Por ello, a las personas que libran una lucha como la de él, les recomienda enfocarse en aquello que todavía se puede hacer y explotarlo al máximo, “porque las cosas más pequeñas son las más bonitas y he aprendido a valorar la vida de una forma diferente. Es difícil, pero sí se puede”.

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