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Lo que parecía un vuelo rutinario de Dubái a Tel Aviv terminó convertido en una auténtica pesadilla a miles de metros de altura: gritos, sangre, un piloto herido, una violenta caída del avión y una señal de posible secuestro que puso en alerta a las autoridades.
El drama ocurrió durante la madrugada de este miércoles a bordo del vuelo FZ1073 de Flydubai, un Boeing 737 MAX 8 que cubría la ruta entre Dubái e Israel. La aeronave llevaba alrededor de 174 personas y terminó desviándose hasta Tabuk, Arabia Saudita, donde realizó un aterrizaje de emergencia.
De acuerdo con los primeros reportes, uno de los pilotos habría atacado con un cuchillo a su compañero cuando el avión se encontraba en pleno vuelo. El caos se apoderó de la cabina mientras los pasajeros comenzaron a escuchar gritos provenientes de la parte delantera de la aeronave.
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Pero el terror aumentó cuando el avión comenzó a perder altura.
Los datos de seguimiento mostraron que la aeronave pasó de unos 10.4 kilómetros de altura a aproximadamente 5.2 kilómetros, una pérdida de alrededor de 5.2 kilómetros de altitud en cuestión de minutos. Para los pasajeros, la repentina maniobra hizo pensar que algo grave estaba ocurriendo y que el avión podía estar fuera de control.
Y entonces apareció la señal que disparó todavía más las alarmas.
La aeronave transmitió primero el código 7700, utilizado para indicar una emergencia general, y posteriormente el 7500, asociado internacionalmente con una posible interferencia ilícita o secuestro.
La situación fue tomada con tal seriedad que, según los reportes, Israel llegó a movilizar aviones de combate ante el temor de que la aeronave hubiera sido tomada por la fuerza.
Pasajeros y tripulación intervinieron durante el ataque
Dentro del avión, mientras tanto, los pasajeros vivían momentos de terror.
Una pasajera identificada como Miriam relató a medios israelíes que escucharon gritos provenientes de la cabina y posteriormente observaron una gran cantidad de sangre. Algunos viajeros se acercaron para averiguar qué estaba pasando y se encontraron con uno de los pilotos herido.
En redes sociales comenzaron a circular imágenes y videos grabados después del enfrentamiento, mientras pasajeros relataban el caos que habían vivido durante el vuelo.
De acuerdo con los primeros reportes, algunos pasajeros y miembros de la tripulación intervinieron para controlar al agresor y ayudar a recuperar el control de la aeronave.
Finalmente, el Boeing aterrizó en Tabuk, donde los dos pilotos fueron trasladados a un hospital. Los pasajeros fueron reportados como a salvo.
Las autoridades investigan qué provocó el ataque
Sin embargo, la gran incógnita quedó en el aire: ¿qué pretendía el piloto que habría iniciado el ataque?
Funcionarios israelíes llegaron a plantear que pudo tratarse de un intento para tomar el control de la aeronave y estrellarla, e incluso se habló de la posibilidad de un atentado de carácter yihadista. Sin embargo, esas versiones todavía forman parte de la investigación y no se ha confirmado que haya sido un atentado terrorista.
Reuters también reportó que funcionarios israelíes señalaron posteriormente que el episodio no correspondía a un secuestro convencional y que las autoridades continúan investigando lo ocurrido.
La aerolínea Flydubai confirmó que ocurrió un incidente durante el vuelo y que todos los pasajeros se encontraban a salvo.
Así, un viaje que debía terminar tranquilamente en Tel Aviv acabó convertido en una escena de película: un piloto apuñalado, sangre dentro de la cabina, un avión perdiendo más de cinco kilómetros de altura, pasajeros temiendo por sus vidas, una señal que hizo pensar en un secuestro y cazas listos para responder.
El avión finalmente tocó tierra en Arabia Saudita, pero las preguntas apenas comienzan: ¿por qué ocurrió el ataque y qué pasó realmente dentro de la cabina a miles de metros de altura?








