Lo que para algunos parecía una escena de película terminó con un castigo judicial. Un hombre que decidió convertir las en una pista para su moto acuática terminó frente a las autoridades y recibió una condena de 15 días de prisión, suspendida durante un año, además de una multa de 5 mil baht, alrededor de 3,000 pesos.

El caso se volvió viral luego de que comenzara a circular un video en redes sociales donde se observa al sujeto recorriendo una de las de la capital a bordo de una moto acuática, realizando acelerones y giros que levantaban enormes chorros de agua.

La ocurrencia ocurrió en la avenida Phetchaburi, donde las calles quedaron convertidas prácticamente en ríos debido a las intensas lluvias que golpearon Bangkok durante varios días. El hombre fue acusado de causar molestias públicas y obstruir el tráfico sin autorización. Además de la sanción, las autoridades confiscaron la moto acuática y deberá cumplir libertad vigilada y servicio comunitario.

El problema es que, mientras algunos intentan sacar provecho de las inundaciones para hacer contenido viral, miles de habitantes enfrentan una emergencia real. Las autoridades declararon a Bangkok zona de desastre después de que cayeran cerca de 300 milímetros de lluvia en unas 48 horas, dejando calles, viviendas y negocios bajo el agua. En algunas zonas, los habitantes han tenido que caminar con el agua hasta las rodillas e incluso hasta la cintura.

Pero los tailandeses también han tenido que ingeniárselas para continuar con su vida cotidiana. En el distrito de Bang Kapi, comerciantes regresaron a las calles pese a que el agua seguía cubriendo las vialidades. Vendedores ofrecían carne, pescado, frutas y verduras mientras permanecían prácticamente dentro del agua.

La escena parece sacada de un auténtico mercado flotante: algunos clientes llegan en kayaks, canoas o pequeñas embarcaciones para comprar productos, mientras otros atraviesan el agua con carritos de supermercado, cajas de plástico e incluso recipientes que flotan. Los puestos callejeros han comenzado a funcionar nuevamente, adaptándose a una ciudad donde las calles todavía parecen ríos.

Así, mientras Bangkok intenta recuperar la normalidad después del temporal, las imágenes de sus calles inundadas siguen sorprendiendo al mundo: vendedores trabajando con el agua hasta la cintura, vecinos trasladándose en pequeñas embarcaciones y, en medio de todo, un hombre que creyó que era buen momento para sacar su moto acuática… y terminó pagando caro la ocurrencia.

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