PREGUNTA

Nunca le he preguntado a mi mujer qué le gusta. Me da vergüenza. Siento que debería saberlo solo, como si fuera algo natural. Pero la verdad es que no sé. A veces la siento lejos, como que no se entrega del todo, y la verdad, yo tampoco sé por dónde entrarle. Me quedo callado y hago lo de siempre. ¿Cómo se rompe ese silencio sin sentirte menos hombre?

RESPUESTA

Los gemidos son básicos para saber que sucede en el mundo de tu compañero en esos instantes de intimidad. El silencio no te protege, te limita. Preguntar no te hace débil, te hace presente. No necesitas palabras basta con querer hacerlo mejor y dar placer. Vela disfrutar primero. Desde ahí se abre un espacio nuevo. El placer compartido se construye. Atrévete a aprender. Busca fuentes como el Tantra, como en tantos sitios de sexología, infórmate, consulta, plática.

PREGUNTA

Desde que supe que le gusta meterse con hombres no puedo tener intimidad con mi marido. Su mentira diaria, su cara de “todo está bien”, me causa asco, tristeza y hasta culpa por seguir queriéndolo. No puedo amar a alguien que vive escondido. No quiero a mi lado a un títere que no saca la verdad en su mirada y que miente, miente y miente. ¿Cómo lo saco de mi vida si él quiere seguir con esa farsa?

RESPUESTA

Vivir con alguien que se niega a sí mismo es duro. Necesitas mirarte al espejo con la verdad completa. O viene una despedida con dignidad o encuentran nuevos acuerdos. No puedes quedarte a medias en una historia que ya cambió. Puede que inicien una etapa nueva de libertad para ambos o que simplemente duerman en recámaras distintas. Si propones cambios piensa en ti y en lo que quieres, es una etapa nueva, está en tus manos hacerla positiva. Que no te dé miedo.

PREGUNTA

El novio de mi hija es un patán con sonrisa de comercial. Le habla feo, llega tarde, cero modales…pero ella, tonta e interesada, lo ve como príncipe. Yo me muerdo la lengua para no correrlo. Siento que si digo algo la pierdo, pero si no digo nada también. ¿Cómo se educa a una hija sin meterse hasta la cocina?

RESPUESTA

No lo eduques a él, acompáñala a ella. Tu tarea no es elegirle pareja, es enseñarle a reconocer su valor. Dile lo que ves, sin insultar ni imponer. Quédate cerca. A veces los hijos no necesitan que les quiten el error, sino que haya alguien firme y cerca cuando lo entiendan

PREGUNTA

Desde que mi marido tuvo un infarto no peleamos más. Los desacuerdos se discuten sin palabras. Lo más intenso es decidir qué serie ver. Dormimos pegados, pero como cucharas frías. Pienso que, si me muero, no se daría cuenta hasta que huela raro la casa. Lo he vuelto un niño mimado y yo ahora me convertido en una mujer dejada y aburrida. Pendiente de sus medicinas, sus ejercicios, su dieta. ¿Cómo me sacudo el aburrimiento? ¿De dónde saco fuerzas para gritarle al mundo que sigo viva?

RESPUESTA

La enfermedad cambia el enfoque de muchas cosas. Aprender a coincidir sin pleito es parte de lo que el matrimonio exige. Provoca presencia: mírense, tóquense, incomódense. Si quieres seguir viva provócate un proyecto que te haga salir de esa rutina y te apasione. Busca en ti no afuera.

PREGUNTA

Salí de una relación donde me maltrataban. Me costó años volver a sentirme dueña de mi cuerpo. Ahora veo a mi hija con un hombre lleno de "redflags", la insulta y se me revuelve todo. Ella dice que exagero, pero yo la veo apagarse y me duele hasta en la piel. Ella insiste que no es para tanto y a mí me da miedo que repita mi historia, que normalice lo que a mí me destruyó. ¿Cómo la salvo sin que se aleje de mí? ¿Cómo le explico que el amor no debería doler?

RESPUESTA

No puedes vivir por ella, sólo puedes mostrarle otro espejo. No grites, no juzgues: acompáñala. Cuéntale tu historia sin imponerla, deja que vea lo que duele a largo plazo. A veces una hija entiende más por lo que ve en la dignidad de su madre, que por lo que oye en sus advertencias

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