Por la noche escuchas una fuerte discusión entre la y el vecino: golpes en las paredes, cristales rotos. O, tal vez, en el transporte público observas a una pareja discutir, alzar la voz y empujarse mutuamente.

A menudo atestiguamos discusiones que comienzan como algo “cotidiano”, pero en realidad son de una violencia estructural cuya escalada aumenta y puede llevar al feminicidio. No se trata de simples problemas de pareja. Estas situaciones ocurren con más frecuencia de lo imaginado.

Este año, en el C5 hemos recibido un promedio diario de 194 reportes a través de las líneas SOS Mujeres *765 y 9-1-1. Van desde agresiones hasta la necesidad de información y orientación.

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La violencia contra las mujeres en ocasiones tiene testigos, y quien presencia la escena muchas veces prefiere ‘hacerse de la vista gorda’, ignorar y pensar: “el problema no es conmigo”, “yo no me meto, es cosa de dos” o “al rato se contentan”. Frases que funcionan más como intento de justificar la inacción.

Disimular no te hace prudente. El silencio encierra a la víctima en ciclo de violencia.

Cuando nadie reacciona, el mensaje para el agresor es el de “no pasa nada”. El ataque verbal o físico se normaliza.

Acercarse a la víctima para generar presencia y preguntar si necesita apoyo, puede marcar una gran diferencia. Si te metes, sí ayudas.

¿Dónde solicitar ayuda?

¡Ponte al tiro! En el marco del Día Internacional de la Mujer, el 8M, recuerda que desde las líneas del C5 —*765, 9-1-1— nos ponemos las gafas violeta y ofrecemos apoyo inmediato con perspectiva de género.

@guerrerochipres

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