En esta entrega de Manos a la Magia, el modelo, conductor y actor Mau Molina realizó un ritual enfocado en protección, fuerza y apertura de caminos, inspirado en uno de los animales con los que más conecta: el tigre. Conocido por su amor hacia los animales y por compartirlo con su público, Mau trabajó con la energía de esta figura, símbolo de poder, resistencia y liderazgo.
Dentro de la alta magia, el tigre representa al Guardián del Umbral y la Protección Cósmica. Su energía es asociada con la fuerza, la resistencia y la capacidad de destruir toda negatividad que rodea a una persona. No solo protege: también enfrenta y devora las malas vibras, las envidias, los ataques energéticos y toda carga oscura que intente bloquear el camino de quien invoca su poder.
Durante este ritual especial con Mau, colocamos la figura del tigre al centro del altar como símbolo de poder espiritual y liderazgo. La intención es clara: abrir caminos, fortalecer su energía y atraer oportunidades dentro del mundo artístico y comercial.
Elementos sagrados para el éxito
Para complementar el trabajo energético, utilizamos un cirio azul marcado intencionalmente con el nombre de Mau. El color azul, dentro de la magia ritualista, se relaciona con la claridad mental, la sabiduría espiritual y la apertura de caminos ligados a la comunicación y los proyectos. La luz de esta veladora ayuda a enfocar la mente y a conectar con respuestas profundas.
Frente a la llama, Mau concentró su mirada mientras repetía sus decretos personales: regresar a la actuación, mantenerse vigente en campañas comerciales y continuar desarrollando nuevos contenidos que le permitan crecimiento profesional y estabilidad económica.
Después, colocamos siete piedras de cuarzo amatista alrededor del cirio azul. La amatista es conocida por su capacidad de absorber energías negativas, transformarlas y convertirlas en vibraciones positivas. Estas piedras funcionaron como un escudo espiritual alrededor de la petición realizada.
Al centro también se integró una calcomanía de la Medalla de San Benito, uno de los sacramentales más reconocidos dentro de la protección espiritual. Su presencia simboliza defensa contra el mal, las malas influencias y cualquier energía oscura que intente interferir en el destino de la persona.
Para finalizar, se deja consumir por completo la veladora y después se coloca el tigre junto a las amatistas en un espacio personal o de trabajo. De esta manera, las energías invocadas durante el ritual continuarán activas, atrayendo protección, apertura de caminos y fuerza espiritual para enfrentar los nuevos retos de su vida profesional.










