La periodista de espectáculos Ana María Alvarado volvió a vivir un momento de tensión luego de revelar que intentaron robar en su casa a través de una llamada de extorsión. Aunque todo quedó en un gran susto, la conductora contó cómo los delincuentes lograron manipular a una persona cercana a ella para obtener información sobre su domicilio.
Durante la emisión de este martes del programa Sale el Sol, mientras hablaban sobre casos de extorsión telefónica, Ana María Alvarado relató que la persona que le ayuda con la limpieza en su hogar cayó en el engaño de unos supuestos extorsionadores.
De acuerdo con la conductora, los delincuentes llamaron directamente a su casa y aprovecharon que contestó la persona que les ayuda con las labores del hogar. Aunque ya le habían advertido sobre este tipo de llamadas, los sujetos lograron convencerla con una historia alarmante.
“Le dijeron que yo estaba muy mal y que necesitaba dinero para unos estudios médicos”, explicó Ana María.
La empleada relacionó la situación con los problemas de salud que la conductora ha mencionado anteriormente, por lo que creyó que la emergencia era real.
El modus operandi de los delincuentes
La situación se volvió todavía más delicada cuando los extorsionadores aseguraron que no querían dinero, sino un supuesto cheque que Ana María Alvarado había dejado guardado en la casa. Sin embargo, la conductora aclaró que nunca existió tal cheque y sospecha que el verdadero objetivo era descubrir dónde guardaba objetos de valor.
“Lo que querían era que dijera dónde guardaba las cosas valiosas”, comentó la periodista, quien aseguró que los delincuentes fueron envolviendo poco a poco a la víctima para sacarle información.
En medio del miedo y la presión, la trabajadora incluso llegó a enviar una fotografía del lugar donde la conductora guarda algunas pertenencias. Después intentó abrir el sitio, pero afortunadamente el hijo de Ana María llegó justo a tiempo y evitó que el robo se concretara.
Falta de respuesta inmediata en las denuncias
La conductora también reveló que intentaron denunciar la situación al número 089, aunque aseguró que no hubo una solución inmediata.
Este tipo de extorsiones telefónicas se han vuelto cada vez más comunes en México. Los delincuentes suelen crear escenarios de urgencia, enfermedad o peligro para provocar miedo y confusión en las víctimas, buscando obtener dinero o información privada.
El caso de Ana María Alvarado encendió nuevamente las alertas sobre este tipo de fraudes, especialmente porque los criminales aprovechan cualquier detalle personal para hacer más creíble la mentira y manipular emocionalmente a quienes contestan el teléfono











