Durango.— Diego Tobalín pasó, dice, 35 días de tortura en el hospital acompañando a su hijo Darío, su primer bebé. Lo vio nacer, ser sometido a dos cirugías y permanecer en cuidados intensivos neonatales. Después, presenció la muerte de otros recién nacidos y, días más tarde, la del suyo. Hoy exige que se esclarezca qué ocurrió.
Carlos Darío nació el 13 de agosto. Diego y su esposa llevaban 12 años de casados y decidieron tener a su primer hijo con gran “ilusión”.
Darío nació con una malformación intestinal que requirió una primera cirugía. De acuerdo con el relato de su padre, el procedimiento parecía haber tenido una evolución favorable. El bebé se recuperaba y su estado era considerado estable, pero los médicos determinaron que debía ser sometido a una segunda intervención por una perforación intestinal. El padre desconoce hasta ahora cuándo se produjo esa lesión.
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Después de la segunda cirugía, Darío ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), intubado pero, según la información que recibía su familia, estable. El padre afirma que los médicos le indicaban que el bebé podía respirar por sí mismo, pero que permaneció conectado al respirador.
Mala espina. Fue durante los últimos días de la hospitalización cuando la familia comenzó a advertir una situación que, en su percepción, era distinta a la que habían vivido hasta entonces. “Cuando nosotros entramos a ver a nuestro bebé, nos percatamos que había otro bebé muerto”, recuerda.
Para Tobalín, uno de los elementos que debe ser investigado es que los cinco recién nacidos habían llegado a la unidad por circunstancias distintas. Algunos eran prematuros que permanecían hospitalizados para ganar peso; otros habían sido sometidos a cirugías. Sin embargo, asegura, comenzaron a presentar signos similares antes de morir.
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Recuerda haber observado cómo bebés que consideraba estables se deterioraron en poco tiempo.
El padre dice que después de los primeros fallecimientos vio cambios en el funcionamiento de la unidad, como una limpieza “inusual”, de personal nervioso y de restricciones para el ingreso de nuevos pacientes, así como una cuarentena.
Piden saber qué pasó. La familia busca ahora respuestas. El señor Tobalín afirma que sostuvo una reunión con representantes del IMSS y dirigentes nacionales de la institución, pero salió de ella sin información concreta sobre las causas de las cinco muertes.
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Hasta ahora, de acuerdo con Tobalín, las familias no cuentan con una explicación concluyente sobre las causas que provocaron los cinco fallecimientos.
La investigación de las autoridades sanitarias será la que deberá determinar si existió algún factor común entre los bebés fallecidos y, en su caso, establecer responsabilidades.








