Todos los días las autoridades anuncian detenidos por varios crímenes que van desde tráfico de drogas, secuestro, sicariato, violencia, entre otros.
Siempre que presentan a los detenidos en rueda de prensa, en la mayoría de las veces a nivel federal señalan a los aprehendidos la organización a la que pertenecen, los crímenes que cometieron y su nombre completo. Sin embargo, cuando comienza la vinculación a proceso para que los detenidos sean encarcelados, es demasiado común que se les cambie los apellidos por la letra "N" y sus ojos se cubran con una barra negra o al menos que el rostro sea difuminado.
Este tipo de acciones son bastante cuestionadas por la ciudadanía. El censurar el rostro no permite proceder a la denuncia por falta de reconocimiento facial contra el detenido e incluso piensan que eso es encubrir a los culpables para que sean liberados ante la falta de pruebas que se presenten en su contra.
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Los tres niveles de gobierno han expresado que el censurar los rostros de los detenidos es una forma de proteger los derechos de los detenidos. Aseguran que estar expuestos a los medios y las redes sociales puede provocar un acoso, estigmatización y poner en riesgo la seguridad del detenido.
Señalan que una persona detenida es inocente y no se le puede considerar culpable hasta que un juez lo determine. En caso de que el detenido resulte inocente y haya sido exhibido, se corre el riesgo de que su reputación sea dañada, además de que él y su familia reciban acoso en las redes sociales.
Se tiene que reconocer que las redes sociales no son un espacio para decidir la justicia de una persona; abunda mucho la desinformación y la falta de contexto puede dar consecuencias devastadoras a corto y largo plazo.
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Esta medida se implementó en el 2016 cuando se estableció el Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, el cual protege al imputado para que no sea condenado socialmente. La letra "N" en los apellidos es una expresión en latín que significa nomen nescio, es decir, "nombre desconocido".








