La imagen actual de la dista de la que dejó la de 2012. Después de 14 años los andadores del parque más antiguo de América están ocupados por ambulantes, jóvenes en patineta y un kiosco con acceso restringido.

El agua de las fuentes que entonces amenizaban con su baile e iluminación el andar de los visitantes, ahora se ven desgastadas, con algunas piezas rotas e, incluso, rodeadas de puestos que ofertan elotes, chicharrones y papas locas.

El Hemiciclo a Juárez permanece cercado por vallas metálicas pintadas con la bandera de Palestina y un antimonumento como rechazo al conflicto en Gaza. Atrás del monumento el piso está roto, al igual que en varias zonas de los andadores y hasta con pintas.

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Ambulantes en la Alameda Central de la Ciudad de México. Foto Hugo Salvador / EL GRÁFICO
Ambulantes en la Alameda Central de la Ciudad de México. Foto Hugo Salvador / EL GRÁFICO

En un recorrido se observó que impera la presencia de comerciantes, desde su límite con la calle peatonal Ángela Peralta hasta el otro extremo con Doctor Mora, aunque esta semana se montó un operativo para quitarlos y resguardar la zona.

Los viernes, sábados y domingos, el paso de los peatones se complica más debido a la presencia de “toreros” que ofertan pantalones, zapatos, artesanías, peluches y demás productos de origen chino.

Se desborda

“Los fines de semana esto es un caos”, mencionó una de las comerciantes de papas y refrescos.

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De acuerdo con la ambulante, desde hace un año se incrementó el número de vendedores en la zona y hay más de 10 grupos para controlar el área.

A pesar de que hay varios letreros a lo largo de la Alameda que advierten que no está permitido el comercio, la entrada con mascotas y el uso de bicicletas o patinetas, es letra muerta.

“Es un parque muy bonito, pero hay zonas donde hay muchos ambulantes y la verdad es incómodo. (...) Como turista también me hubiera gustado poder ver el Hemiciclo a Juárez limpio, pero está cercado”, comentó a EL GRÁFICO Berenice.

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Chaineada

En 2012, el Gobierno de la Ciudad de México destinó 240 millones de pesos para la rehabilitación de la Alameda Central, la cual permaneció cerrada durante ocho meses hasta su reinauguración el 26 de noviembre de ese año.

Felipe Leal, arquitecto encargado de dicha intervención, explicó que previo a esta rehabilitación los pavimentos del parque estaban rotos, ya que eran de un adoquín muy blando.

También se identificaron 300 árboles enfermos y zonas verdes muy maltratadas, así como contaminación en la tierra por los aceites que se vertían por la venta de alimentos.

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“El kiosco ya no tenía la cubierta adecuada. En fin, era un desastre. Y tenía una invasión de cerca de 600 y 700 vendedores ambulantes”, dijo

Indicó que se dio mantenimiento a todas las bancas, esculturas, se remozó la cubierta del kiosco y repararon las fuentes.

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