En el CH entendemos y respetamos la necesidad de garantizar la seguridad de Palacio Nacional. Nadie cuestiona la importancia de proteger este recinto. Lo que sí cuestionamos, con todo respeto, es que una medida que nació como extraordinaria se haya convertido, después de más de ocho años, en una condición permanente para quienes trabajan e invierten en esta zona.
Erasmo Castellanos, Corregidora y Correo Mayor llevan años enfrentando cierres que han afectado seriamente la movilidad y, sobre todo, la actividad económica. Los comercios establecidos han resistido pandemia, plantones, bloqueos, ambulantaje y una reducción constante de clientes. Hoy, muchos están al límite de sus posibilidades.
Por eso, desde PROCENTRHICO, elevamos nuestra demanda: que las calles del CH sean liberadas y que las autoridades encuentren, de manera urgente, una solución definitiva.
No pedimos que se relaje la seguridad. Pedimos que se modernice la estrategia. Hoy existe tecnología, inteligencia, coordinación y capacidad operativa suficientes para proteger instalaciones estratégicas sin mantener secuestradas por años las vialidades y afectar la actividad económica de toda una zona.
Ya no podemos conformarnos con reconocer el problema. Necesitamos una mesa de trabajo inmediata entre gobierno federal, gobierno de la CDMX y empresarios para establecer fechas, mecanismos y compromisos concretos para recuperar las calles.
Cada día que pasa con esta zona cerrada significa menos ventas, menos empleos y más negocios en riesgo. Detrás de cada cortina que baja hay familias que pierden ingresos y detrás de cada local vacío hay una inversión que difícilmente regresará.
Seguridad y economía no tienen por qué estar enfrentadas. Proteger Palacio Nacional y recuperar el CH es posible.
Presidente de Procentrhico


