El Tren Maya reconoce debilidades y amenazas para su operación, entre ellas la percepción pública desfavorable, la dependencia de proveedores externos, la falta de personal especializado y los riesgos operativos y climáticos, de acuerdo con su Programa Anual de Trabajo 2026, al que tuvo acceso esta casa editorial.
El documento advierte que la percepción negativa sobre aspectos estructurales y ambientales representa un riesgo para la operación y seguridad del servicio ferroviario, además de generar rechazo al proyecto y baja ocupación. El programa fue publicado recientemente en la Plataforma Nacional de Transparencia.
Plan de acción
Ante la situación negativa, la empresa que opera el Tren Maya, adscrita a la Sedena, plantea la creación de cuatro indicadores tácticos.
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El primero medirá el crecimiento de los ingresos respecto a ejercicios anteriores, con el objetivo de conocer su capacidad de expansión y competitividad. El segundo será un índice de fidelidad para determinar cuántos pasajeros regresan o tienen intención de volver a utilizar el Tren Maya.
Un tercer indicador medirá la densidad del tráfico de vehículos en las vías concesionadas, considerando el movimiento de carros cargados y vacíos. El cuarto buscará conocer la percepción pública sobre la imagen del Tren Maya, a partir de la opinión de lectores, consumidores y usuarios.
El programa también identifica otros riesgos capaces de provocar interrupciones en el servicio y afectar las finanzas del proyecto, entre ellos, problemas en la conexión intermodal y posibles ciberataques.
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A estos peligros se suman el robo, sabotaje y vandalismo, así como daños intencionales a vías, equipos, estaciones, sistemas de señalización y material rodante, factores que podrían comprometer la continuidad de las operaciones.
Para Gerardo Herrera, especialista en turismo de la Universidad Iberoamericana, el Tren Maya ha enfrentado problemas desde su construcción y puesta en marcha, pues, a su consideración, el proyecto comenzó sin los estudios necesarios y, posteriormente, se reservó información relacionada con su planeación y ejecución.
Herrera consideró que los problemas acumulados se han traducido en mayores costos, mientras los ingresos permanecen estancados y el proyecto continúa recibiendo subsidios.








