PREGUNTA

La única vez que intenté tener relaciones con mi ex fue un desastre: él eyaculó un segundo después de penetrarme, gritó y me culpó a mí diciendo que yo era fea y le quitaba las ganas. Esa experiencia me llenó de complejos y ahora me da pavor intentar estar con un chico que me gusta. ¿Cómo supero este miedo? Laura D.

RESPUESTA

Lamento mucho que hayas pasado por eso. Lo que viviste fue un acto claro de violencia verbal y manipulación emocional. Tu expareja experimentó eyaculación precoz y, por vergüenza ante su propio desempeño, decidió desplazar su frustración atacándote para no asumir su responsabilidad. La eyaculación precoz es un problema de control neuromuscular y ansiedad del varón que nada tiene que ver con la belleza de su pareja. No permitas que el comportamiento inmaduro de una persona defina cómo te percibes a ti misma ni condicione tu derecho a disfrutar de tu sexualidad. Para superar este bloqueo frente al chico que te gusta, el consejo es ir a tu propio ritmo. Tómense el tiempo para construir confianza y recuerda que un hombre maduro buscará tu placer y te tratará con respeto. Si el temor persiste, apoyarte en un par de sesiones de terapia te ayudará a sanar esa mala experiencia y recuperar tu seguridad.

PREGUNTA

Tengo antojo de hacerme un piercing en la lengua, no solo porque creo que se ven chidos, sino porque creo que con eso podría hacer unos orales bien ricos a mi chava. ¿Algún consejo antes de hacerlo? Edgar F.

RESPUESTA

El piercing en la lengua es muy popular, pero requiere cuidados para evitar complicaciones de salud y lesiones en la boca. Una perforación mal cuidada puede provocar infecciones graves, inflamación severa que dificulte la respiración o daño permanente en los nervios del gusto. Antes de hacértelo, asegúrate de acudir a un estudio profesional certificado que cumpla con todas las normas de higiene y utilice material quirúrgico estéril (titanio o acero de grado médico). Durante el periodo de cicatrización (que toma entre 4 y 8 semanas), debes abstenerte por completo de realizar oral o besar, ya que el intercambio de fluidos introduce bacterias directamente en la herida abierta. Además, considera los riesgos a largo plazo: el roce continuo de la pieza de metal contra los dientes y encías provoca desgaste del esmalte, fisuras dentales y retracción gingival. En el aspecto erótico, no dependas del piercing para dar un buen oral; el placer femenino proviene de la técnica, la estimulación adecuada del clítoris, el ritmo y la comunicación con tu pareja. Si decides hacértelo, mantén una higiene impecable con enjuagues sin alcohol tras cada comida y, una vez cicatrizado, evalúa cambiar la pieza metálica por una de bioplástico flexible para no lastimar los tejidos ni los dientes de tu novia durante la intimidad.

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