Oaxaca.— Molinos de café, versiones en miniatura de prensas de madera para elaborar tortillas, pequeños metates, un petate para desgranar mazorcas e ingredientes dispuestos sobre cuatro mesas, ocupan una de las áreas del restaurante de Jaquelina Raquel Arellanes Pérez, cocinera tradicional de Oaxaca conocida como la .

Niñas, niños y adolescentes, se dividen y reparten en grupos en cada uno de los espacios. Todos experimentan cada uno de los procesos para la preparación de tamales, memelas, tortillas, sopa de guías y la molienda del café.

Preservar la herencia: La iniciativa en Oaxaca para salvar la cocina tradicional desde la infancia
Imagen: Juan Carlos Zavala
Preservar la herencia: La iniciativa en Oaxaca para salvar la cocina tradicional desde la infancia Imagen: Juan Carlos Zavala

El objetivo es difundir, enseñar y preservar la cocina tradicional oaxaqueña en menores de edad; una iniciativa de Jaquelina que realiza desde hace tres años y que ha denominado “cocineritas y cocineritos”.

“Me interesa y me entusiasma que la niñez oaxaqueña vaya aprendiendo nuestra comida tradicional y que no se pierda. Lo que me interesa es que no se pierda, y la edad buena para los niños es desde cero a 8 años, es la edad principal para que ellos aprendan y de ahí ya no les va a tener que estar recordando. Ya se les queda entrenada nuestra cocina desde la niñez”.

La idea surgió, detalla, porque ha advertido que la cocina tradicional oaxaqueña se está perdiendo, que sus técnicas o herramientas son reemplazadas por formas modernas. Cada vez, dice, son menos las personas y restaurantes que usan el comal para la elaboración de los platillos, y que éstos empiezan a sufrir mezclas o fusiones con otro tipo de cocinas.

Antes de iniciar el taller, la ‘tía Jaqui’ prende copal y baña a los niños, niñas y adolescentes con el humo blanco que desprende, en un ritual con el que busca que haya “buena vibra” entre todos.

A LA ANTIGÜITA

Los menores desgranan las mazorcas, muelen el maíz en metates, preparan la masa para tamales, la rellenan de frijoles y la envuelven en totomoxtle, elaboran tortillas directamente en el comal y preparan una sopa de guías.

También las niñas y niños usan un mandil tradicional de algunas cocineras oaxaqueñas y un paliacate en la cabeza, con el fin de que vivan una experiencia cercana y cultural de Oaxaca y su identidad.

La enseñanza de la cocina tradicional a niñas y niños, así como la importancia de preservarla y promoverla, dice, es algo que debe extenderse a todo el estado para fortalecer la identidad cultural.

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