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En el reino animal, el corazón no siempre funciona como el de los seres humanos. Los hay gigantes, diminutos, capaces de latir más de mil veces por minuto, con sangre azul e incluso especies que sobreviven con más de uno. Cada organismo tiene mecanismos sorprendentes para bombear oxígeno y mantenerse con vida.
Desde el mamífero más veloz del planeta, como el guepardo, hasta el animal más grande que habita los océanos, como la ballena azul, estos son algunos de los latidos que demuestran que la naturaleza no deja de sorprender.

BALLENA AZUL
TALLA XXL El animal más grande que ha existido también presume de un corazón colosal: el de una ballena azul puede pesar alrededor de 180 kilos. Este órgano bombea sangre a través de un cuerpo que puede superar los 30 metros de longitud y debe abastecer músculos y órganos enormes. Durante las inmersiones, su frecuencia cardíaca puede disminuir drásticamente para ayudarle a conservar oxígeno mientras permanece bajo el agua.
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PULPO
TRES PARA UNO Tienen tres corazones: dos bombean sangre hacia las branquias para oxigenarla y el tercero la distribuye al resto del cuerpo. Su sangre es azul gracias a la hemocianina. Como detalle sorprendente, el corazón principal deja de latir momentáneamente cuando el pulpo nada, una de las razones por las que desplazarse nadando le resulta energéticamente costoso.

PEZ CEBRA
SABEN REGENERARSE Este pequeño pez de rayas azules y plateadas tiene un corazón de dos cavidades principales: una aurícula y un ventrículo. Lo más sorprendente es su capacidad para regenerar tejido cardíaco después de ciertas lesiones, una habilidad que lo convierte en un modelo fundamental para investigar cómo reparar corazones dañados. Los científicos estudian sus mecanismos con la esperanza de encontrar pistas para futuras terapias en humanos.
JIRAFAS
PRESIÓN DE ALTURA Con su larguísimo cuello, la jirafa necesita un corazón especialmente potente para enviar sangre hasta el cerebro, situado a gran altura. Sus paredes ventriculares son gruesas y su presión arterial es extraordinariamente elevada en comparación con la de otros mamíferos. Además, sus vasos sanguíneos y válvulas ayudan a regular el flujo cuando baja la cabeza para beber y después vuelve a levantarla.
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CUCARACHAS
DIVIDIDO EN 13 Tiene un corazón tubular formado por 13 cámaras conectadas en serie, que impulsan la hemolinfa, el fluido circulatorio de los insectos. Su sistema es abierto: el líquido no permanece siempre dentro de una red cerrada de vasos, sino que baña directamente los órganos. Y hay otro dato curioso: el oxígeno llega a sus tejidos principalmente mediante una red de tubos respiratorios, no a través de la hemolinfa como ocurre con nuestra sangre.

GUEPARDO
HECHO PARA LA VELOCIDAD Tiene un corazón grande y potente en relación con su cuerpo, adaptado para bombear sangre con fuerza en sus explosivas persecuciones. En coordinación con sus pulmones y fosas nasales amplias, permite captar y distribuir rápidamente oxígeno a los músculos y al cerebro. Sus arterias cuentan con musculatura que contribuye a regular el flujo sanguíneo durante el esfuerzo. Aunque puede alcanzar velocidades de entre 110 y 120 km/h, solo mantiene su máxima velocidad durante unos segundos: la carrera genera un enorme gasto energético y calor.

CANGREJO HERRADURA
DE SANGRE AZUL Este animal marino, que parece salido de la prehistoria, tiene un corazón alargado y tubular que recorre buena parte de su cuerpo. Su sangre es azul porque utiliza hemocianina, una proteína con cobre que transporta oxígeno. Además, contiene células que reaccionan ante ciertas bacterias y sus toxinas, una propiedad aprovechada para detectar contaminación en medicamentos y dispositivos médicos.
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COLIBRÍ
A MIL POR HORA Su corazón representa cerca del 2.5% de su peso corporal y puede superar los mil 200 latidos por minuto durante el vuelo intenso. Tiene cuatro cavidades y bombea sangre rápidamente para abastecer de oxígeno sus músculos, que necesitan muchísima energía para mantenerlo suspendido en el aire. Durante la noche reduce su ritmo cardíaco y metabolismo para ahorrar energía.

LOMBRICES
CINCO PARES DE BOMBAS Suelen describirse como animales con cinco corazones, pero la explicación es más curiosa: muchas especies poseen cinco pares de arcos aórticos, estructuras musculares que ayudan a impulsar la sangre. A diferencia del corazón humano, estos arcos trabajan junto con vasos sanguíneos contráctiles para mantener la circulación. Además, las lombrices respiran a través de su piel húmeda, por donde absorben el oxígeno.

MUSARAÑA
Es uno de los mamíferos más pequeños del mundo, pero su corazón puede alcanzar más de mil latidos por minuto. En reposo registra alrededor de 835, una velocidad necesaria para abastecer de oxígeno su diminuto cuerpo.








