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Si caminas temprano por la plaza del “National September 11 Memorial & Museum” en Nueva York, es muy probable que notes un detalle que llama la atención de inmediato y es que, entre los miles de nombres grabados en bronce alrededor de las enormes fuentes, de vez en cuando aparece una rosa blanca colocada dentro de las letras.
No están puestas al azar ni se trata de flores que los turistas dejan al pasar. Tienen un propósito muy específico y forman parte de una tradición silenciosa que busca recordar a las víctimas desde un lugar más personal; además, resulta muy conmovedor cuando conoces el significado.

Cada mañana, sin importar las inclemencias del tiempo, pequeñas rosas blancas amanecen colocadas con delicadeza en los tallados de algunos nombres específicos. Este gesto de humanidad significa que ese día sería el cumpleaños de cada una de las víctimas.
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¿Quién se encarga de poner las rosas en los nombres del Memorial?
La tarea de colocar estas flores recae directamente en el equipo de Operaciones y Servicios al Visitante del 9/11 Memorial, en alianza con algunas florerías locales.

El proceso para que esto sea posible es muy organizado. Todas las tardes, el personal del museo revisa una base de datos donde tienen registradas las fechas de nacimiento de las casi 3 mil personas que murieron en los ataques de 2001, incluidos los del Pentágono y el vuelo de Pensilvania, y en el atentado al World Trade Center en 1993.
Al día siguiente, a primera hora de la mañana y antes de que el parque se llene de visitantes, un empleado camina por la plaza con las rosas del día y busca el nombre exacto de la persona que estaría cumpliendo años para dejársela.
Recordar la vida y no solo la tragedia
Aunque la rosa blanca suele asociarse con el respeto y el duelo, el punto clave de esta tradición es que no se enfoca en el día del ataque, sino en el cumpleaños de cada persona.
La idea del equipo del Memorial es cambiar el enfoque, es decir, en lugar de marcar solo el día por la pérdida, se celebra el día en que nacieron y la vida que tuvieron.

Para las familias que viajan a Nueva York en esa fecha o para las que no pueden estar presentes, saber que alguien en la ciudad se tomó el tiempo de ponerle una flor a su familiar es un gesto de acompañamiento muy fuerte que conmueve a cualquiera.








