Nepal.– Cinco días después de que una gigantesca riada arrasara comunidades en la frontera entre Nepal y China, el dolor comenzó a tomar otra forma: familias de las víctimas iniciaron los ritos de cremación en Katmandú y Chitwan, mientras los cuerpos recuperados siguen llegando a morgues y centros de identificación. La tragedia ha dejado más de 950 muertos y 4 mil 400 desaparecidos en ambos países.
El desastre, atribuido al colapso de un glaciar en el Himalaya que provocó una súbita avalancha de agua, rocas y lodo, arrasó viviendas, carreteras y puentes a lo largo de los ríos de la región. En Nepal, se concentra la mayor parte de las víctimas, mientras en el lado chino también se reportan cientos de personas sin localizar.
Ante la magnitud de la tragedia, las autoridades recurrieron además a entierros temporales de cuerpos no identificados, una medida que provocó indignación entre habitantes que consideran indispensable cumplir con los tradicionales ritos de cremación. El gobierno sostiene que los restos podrán ser exhumados cuando las familias logren identificarlos.
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La falta de espacio en las morgues y las altas temperaturas han acelerado la descomposición de los cuerpos, dificultando su reconocimiento. Autoridades recurren a registros, testimonios y pruebas de ADN para devolver los restos a sus familias.
CARRERA CONTRA EL TIEMPO. Mientras algunas familias despiden a sus muertos, los equipos de rescate mantienen una carrera desesperada para encontrar con vida a cientos de trabajadores que podrían estar atrapados en túneles de proyectos hidroeléctricos en Rasuwa y Nuwakot. Alrededor de 900 trabajadores permanecen desaparecidos en 12 instalaciones, y cientos podrían encontrarse dentro de túneles sepultados por lodo.
Rescatistas utilizan maquinaria pesada y explosivos controlados para abrirse paso entre los escombros. Algunos trabajadores lograron pedir ayuda cuando comenzó la inundación y se cree que ciertos grupos aún tienen acceso a oxígeno; expertos advierten que el tiempo juega en contra: necesitan agua y alimentos para sobrevivir.