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La fe puede mover montañas, pero para algunas personas también puede llevarlas a desafiar los límites del cuerpo, la mente e incluso la supervivencia. En distintos rincones del planeta existen hombres y mujeres que han convertido sus creencias en auténticas pruebas de resistencia que parecen sacadas de otro mundo.
Desde ascetas que han pasado décadas con un brazo levantado o permaneciendo de pie, hasta monjes que buscaban la automomificación en vida y peregrinos que recorren enormes distancias realizando postraciones, estas historias muestran hasta dónde puede llegar la devoción humana cuando la fe se convierte en una misión absoluta.
Este conteo reúne a algunos de los verdaderos “pesos pesados” de la devoción extrema alrededor del mundo: personas y tradiciones que desafían la lógica, soportan el dolor y llevan sus creencias a niveles que, para la mayoría, resultan simplemente increíbles.
SEMANA SANTA EN FILIPINAS
CRUCIFIXIÓN REAL
Cada Viernes Santo, algunos fieles filipinos participan en recreaciones extremas de la crucifixión de Jesucristo. Algunos se flagelan hasta sangrar y otros permiten que clavos atraviesen sus manos para ser colocados temporalmente en cruces. Aunque la Iglesia católica no respalda estas prácticas, miles de personas continúan realizándolas como actos de penitencia, agradecimiento o cumplimiento de promesas religiosas.
BABA HARI DASS
MAESTRO DEL SILENCIO
A los 29 años, este yogui indio tomó una decisión radical: no volver a pronunciar una sola palabra durante el resto de sus días. Mantuvo su voto de silencio absoluto, conocido como mauna, durante 65 años, hasta su muerte en 2018.
Para comunicarse con sus seguidores y enseñar complejas filosofías de vida, utilizaba una pequeña pizarra de mano. Demostró al mundo que la mente puede ser dominada por completo y que el silencio puede hacer más ruido que cualquier grito.
MONJES SOKUSHINBUTSU
AUTOMOMIFICADOS
Es quizá uno de los rituales de fe más macabros de la historia. Entre los siglos XI y XIX, monjes budistas en Japón se sometieron a un proceso agónico para momificar sus cuerpos mientras seguían vivos.
Pasaban mil días alimentándose de agujas de pino y corteza, además de beber un té venenoso que los hacía vomitar para eliminar la grasa corporal y evitar que los gusanos devoraran sus restos. Al final, se enterraban vivos en tumbas de piedra para esperar la muerte, convirtiéndose en momias que actualmente se exhiben en templos.
DASHRATH MANJHI
PERSEVERANCIA
Tras la muerte de su esposa, quien no recibió atención médica a tiempo debido a una montaña que aislaba a su comunidad, Dashrath Manjhi emprendió una misión casi imposible.
Armado únicamente con un martillo y un cincel, pasó 22 años abriendo un camino a través de la roca. Aunque no se trató de un acto religioso, muchas personas interpretaron su perseverancia como una muestra de fe, amor y sacrificio.
MONTE KAILASH
PEREGRINOS DE LA MONTAÑA
El monte Kailash es una pirámide natural de roca ubicada en el Tíbet y considerada el centro del universo por cuatro religiones. Se cree que quien pise su cima sufrirá una maldición.
En lugar de escalarla, los peregrinos viajan miles de kilómetros únicamente para rodearla a pie, enfrentándose a condiciones climáticas brutales. Para ellos, la montaña es un templo vivo y sagrado.
DULAL GIRI JI MAHARAJ
EL HOMBRE QUE VIVE DE PIE
Este asceta indio ha dejado boquiabiertos a médicos y creyentes al cumplir más de una década en una postura sobrehumana: no se ha sentado ni reclinado una sola vez durante los últimos 12 años.
Como un acto de devoción extrema para destruir su ego, permanece erguido día y noche, utilizando una estructura de cuerdas colgantes para apoyar los brazos y equilibrar el peso del cuerpo mientras duerme. A pesar de que la gravedad ha causado una hinchazón severa en sus piernas, asegura que la fe le permite desafiar las leyes de la anatomía humana.
AMAR BHARATI
EL BRAZO QUE NUNCA BAJÓ
En 1973, Amar Bharati decidió levantar el brazo derecho en honor al dios Shiva y jamás volvió a bajarlo. Más de cinco décadas después, la extremidad quedó atrofiada, sus músculos desaparecieron y los dedos se deformaron permanentemente.
Lo que comenzó como una promesa espiritual se convirtió en uno de los actos de devoción más extremos del hinduismo, atrayendo la atención de peregrinos y curiosos de todo el mundo.
PAGAL BABA
DIEZ MILLONES DE VECES EL NOMBRE DE RAMA
Este místico indio se aisló del mundo para escribir el nombre del dios Rama diez millones de veces. Movía la mano de manera mecánica durante 18 horas al día, hasta que la artritis le destruyó los dedos y la muñeca.
FLAGELANTES DE TAXCO
ENCAPUCHADOS DEL DOLOR
En el corazón de Guerrero, la Semana Santa en Taxco es sinónimo de una penitencia física que estremece a los turistas. Los encruzados caminan descalzos mientras cargan pesados rollos de varas de zarza con espinas, que pueden alcanzar los 50 kilos, amarrados a sus cuellos y hombros sangrantes.
A su lado, los flagelantes marchan golpeando sus propias espaldas con látigos que tienen puntas de metal. Protegidos por el anonimato de sus capuchas negras, estos hombres transforman las calles en un escenario medieval de dolor, sacrificio y devoción.








