Conocida como la, lleva casi tres décadas recorriendo el mundo con una mochila ligera, sin lujos y con una filosofía clara: “Prefiero cansarme, que oxidarme”. La jubilación fue para ella el inicio de una nueva aventura y, desde entonces, ha visitado más de 70 países, siempre viajando sola y usando transporte público.

La exabogada española cumplió un sueño que tenía pendiente: dar la vuelta al mundo. Desde que cumplió 65 años ha cruzado continentes, convivido con comunidades indígenas y acumulado historias que hoy comparte con sus miles de seguidores en redes sociales. Para , el miedo es la única barrera, y viajar es una forma de seguir descubriendo la vida.

Kandy asegura que no busca fama ni comodidades: viaja con apenas cinco kilos de equipaje, nunca factura maletas y prefiere comer en la calle para conocer la verdadera cultura de cada lugar. “Tengo más sellos en el pasaporte que joyas”, dice entre risas, convencida de que las experiencias valen más que cualquier objeto.

Además, desde los 80 años organiza viajes para otras mujeres mayores que quieren perder el miedo a aventurarse. En sus recorridos, ha ayudado a personas a recuperar la alegría y a demostrar que la edad no es un límite para cumplir sueños.

Para ella, la jubilación no significa detenerse, sino abrir una nueva etapa. “La vida empieza ahí. Haz lo que siempre has querido”, es su mensaje. Y mientras pueda, Kandy seguirá haciendo maletas porque, a sus 91 años, asegura que todavía tiene demasiados lugares por conocer como para pensar en envejecer.

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Podría haber hecho cualquier cosa con mi jubilación, pero viajar fue lo más gratificante. No me da tiempo de envejecer”.

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