JAPÓN.– El pánico se apoderó este lunes de un exclusivo centro comercial en el distrito de Ginza, en Tokio, luego de que un hombre rociara una sustancia desconocida cerca de un área de cajeros automáticos y posteriormente se diera a la fuga. El incidente dejó un saldo de 20 personas heridas y provocó una fuerte movilización de los cuerpos de emergencia en una de las zonas más lujosas y concurridas de la capital japonesa.
De acuerdo con las autoridades locales, las víctimas comenzaron a presentar síntomas de intoxicación tras percibir un fuerte olor químico dentro del edificio. Testigos relataron escenas de confusión y temor mientras clientes y trabajadores intentaban evacuar rápidamente el inmueble.
Los cuerpos de rescate desplegaron un protocolo para materiales peligrosos debido a los efectos inmediatos que sufrieron las personas que se encontraban cerca del punto de origen:
Imágenes difundidas por medios locales mostraron ambulancias, camiones de bomberos y personal especializado en trajes de protección química (Hazmat) ingresando al centro comercial. Dos personas tuvieron que ser trasladadas en camilla a hospitales cercanos, mientras que el resto de los afectados recibió revisiones en unidades médicas móviles instaladas en el exterior del establecimiento.
Una mujer de 70 años declaró a la cadena pública NHK que comenzó a sentir la garganta “áspera y entumecida” al acercarse a la zona de los cajeros automáticos. Aunque las autoridades señalaron que, afortunadamente, las lesiones de los 20 afectados parecían leves, la situación encendió las alertas sanitarias y de seguridad debido a la naturaleza desconocida de la sustancia.
La Policía Metropolitana de Tokio ya analiza los videos de las cámaras de seguridad e investiga el caso bajo un estricto protocolo criminal para determinar qué tipo de químico fue empleado, identificar el compuesto y descubrir el motivo del agresor.
El ataque ha causado un profundo impacto y conmoción en la sociedad de Japón, un país considerado de los más seguros del mundo y donde los crímenes violentos o los ataques en espacios públicos son sumamente poco frecuentes.