– La muerte de Mohammed Amin, de 8 años, destapó una tragedia en Pakistán: al menos 331 niños dieron positivo a VIH en Taunsa, entre 2024 y 2025. Su hermana Asma también fue diagnosticada, y su familia apunta a inyecciones con material contaminado en un hospital público como epicentro del contagio.

de BBC Eye señala al hospital THQ Taunsa, donde grabaciones encubiertas evidencian reutilización de jeringas, uso de viales en múltiples pacientes y aplicación de inyecciones sin las medidas básicas de higiene, prácticas que elevan por mucho el riesgo de transmisión del virus.

En más de 30 horas de grabación, se documentaron múltiples irregularidades, incluyendo personal sin guantes y manipulación inadecuada de material médico. Expertos advierten que incluso con agujas nuevas, el uso de jeringas contaminadas puede propagar infecciones.

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Aunque autoridades locales prometieron acciones y suspendieron a un directivo, las prácticas inseguras continuaron meses después. El actual responsable del hospital incluso cuestionó la autenticidad de las imágenes.

Datos oficiales indican que más de la mitad de los contagios están vinculados directamente a agujas contaminadas, mientras que la transmisión de madre a hijo es mínima, lo que refuerza la hipótesis de negligencia médica.

El caso ha desatado indignación y críticas al sistema de salud, marcado por escasez de insumos, sobrecarga hospitalaria y una fuerte dependencia de inyecciones, incluso cuando no son necesarias.

Organismos como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud han alertado sobre graves fallas en el control de infecciones, desde falta de higiene hasta reutilización de equipo.

¿Qué dicen las autoridades sobre las evidencias?

Las imágenes también muestran jeringas abiertas junto a desechos, cánulas sin etiquetar y personal manipulando residuos sin protección, reflejando un sistema sanitario vulnerable.

Expertos señalan que la alta demanda de inyecciones y la falta de recursos obligan a prácticas de riesgo, creando un entorno propicio para brotes como este.

A pesar de la evidencia, autoridades aseguran que no hay pruebas concluyentes contra el hospital, mientras familias afectadas exigen justicia por una crisis que sigue creciendo.

Para las familias afectadas, la crisis es una tragedia cotidiana: niños como Asma enfrentan tratamientos de por vida y el estigma social del VIH, que limita su vida diaria y convivencia.

Asma, ahora enferma, también carga con el rechazo de otros niños en su comunidad. Aun así, mantiene la esperanza de un futuro distinto y de cumplir un sueño: convertirse en médica, en un país donde una crisis sanitaria ha dejado heridas.

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