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Ya sea para economizar, tendencia o ante la crisis económica, en Argentina bajó el consumo de carne vacuna y añadieron a su dieta regular la carne de burro y de caballo.
En el último año, los argentinos pasaron de comer 49.5 kilos de carne vacuna a 44.5 kilos anuales por persona, debido al aumento de precios y la situación que enfrenta el país, según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina.
Por ello, el consumo de cortes de asnos y corceles aumentó porque su venta es legal en ese país sudamericano; su comercialización ya también se incluye en vitrinas, sobre todo en las provincias. Productores del país aseguran que su uso es regulado y generalmente se produce bajo estrictos controles sanitarios, sobre todo para “chacinados”, es decir, mortadelas, salchichas y chorizos, entre otros.
DISPARIDAD
Ante la crisis económica que atraviesa Argentina, la carne de burro y caballo es una opción para los bolsillos, ya que el precio de carne vacuna cuesta 20 mil pesos argentinos (250 pesos mexicanos), contra los 95 varitos que cuesta la de burrito. Incluso, hay un video que se viralizó de una carnicería en Trelew, ciudad argentina en el noreste de la Patagonia, donde pusieron a la venta carne de burro, bajo supervisión de autoridades sanitarias. Se ofertó en 7 mil 500 pesos de allá, 95 pesos mexicanos, y volaron los kilos que surtieron en cuestión de horas.











