PREGUNTA

Acabo de terminar con mi novia. Sé que fui yo quien echó a perderlo todo. Me cansaba convivir, necesitaba mi espacio, me fastidiaban los planes juntos y, muchas veces, prefería estar solo en lo mío. Ahora que se fue, esa soledad que tanto defendía me está volviendo loco, la extraño. Me despierto en la noche y busco su cuerpo porque el mío quiere dormir abrazado, hacerle el amor sin tener que explicar nada, sentir que alguien está ahí. ¿Será que no sabía estar en pareja o que simplemente todavía no sé qué hacer con mi necesidad de intimidad?

RESPUESTA

Extrañar unos brazos, una cama, un beso, hacer el amor y quedarse dormido junto a alguien no te hace débil ni dependiente. Antes de correr a buscarla, pregúntate si la extrañas a ella o extrañas no sentirte solo. Porque si vuelves, que sea para aprender a estar juntos, no solamente para llenar ese vacío.

PREGUNTA

Hicimos cuentas y no nos alcanza. Nuestra única salida es irnos una temporada con mi suegra. El problema es que ella es una mujer difícil, se mete en todo. Va a terminar recordándonos que esa casa es suya cada vez que pueda. No me preocupan los pleitos, sino que ya ni intimidad vamos a tener. Yo quiero ahorrar, pero también quiero vivir feliz. ¿Cómo se protege una relación cuando hasta las paredes van a tener oídos?

RESPUESTA

Sé generosa, agradecida y atenta con tu suegra, para ella no va a ser fácil tampoco. Date a querer, aporta tiempo, ayuda, detalles y una sonrisa. Acuerden proteger su intimidad: aparten tiempo, cierren la puerta y váyanse de vez en cuando a un hotel, a dar un paseo, a cenar con amigos.

PREGUNTA

Mi exmarido y yo nos hemos hecho tanto daño que ya no sabemos hablarnos sin atacar. Tenemos una hija. Seguimos unidos por ella, pero vivimos como enemigos, dando un pésimo ejemplo. ¿entiendes? Te voy a confesar algo: todavía hay momentos en que lo miro y recuerdo al hombre con quien hice el amor durante tantos años. ¿Entiendes? ¿Se puede sanar una relación cuando se rompió todo?

RESPUESTA

Sanar no siempre significa volver. A veces, significa dejar de utilizar al otro solo para desquitar la frustración y aprender a hablar, porque tienes una hija que merece paz. No te asustes: el cuerpo tiene una memoria bastante más larga que el orgullo. Eso no significa que debas regresar a vivir con él. Tócate sin pena, fantasea o búscate un buen amante, hazte cargo de ti y aprende a tratar a tu ex con respeto por tu hija y por la familia que son; después, si queda algo que rescatar, tendrán tiempo de descubrirlo.

PREGUNTA

Me da pena decirlo, pero después de un orgasmo vuelvo a ser yo. Duermo mejor, se me quita la ansiedad, dejo de pensar en mis problemas y, la verdad, hasta amanezco de mejor humor. A veces, me masturbo solamente para poder dormir y, otras veces, espero a mi pareja porque necesito sentir mi cuerpo vivo y mi cabeza en silencio. ¿Es normal necesitar tanto esa intimidad para estar tranquila o estoy utilizando las relaciones para escapar de lo que me angustia? La verdad es esa: después de hacer el amor siento que la vida pesa ¿está mal buscar en el placer una forma de sanar?

RESPUESTA

No está mal disfrutar de aquello que puede dejarte tranquila, contenta y sin ganas de discutir con nadie. El orgasmo libera tensión y nos devuelve al cuerpo, cuando la cabeza lleva horas haciendo ruido. El problema sería creer que tiene que resolver aquello que necesita otras soluciones. Disfrútalo, búscalo, conócete y que no te dé vergüenza decir que te gusta. A veces, el cuerpo sabe perfectamente lo que necesita y somos nosotros quienes tardamos años en escucharlo.

PREGUNTA

Nunca le he dicho a mi marido que me duele hacer el amor. Él no se da cuenta. Me da pena romper el momento. No quiero que sepa que ya no me gusta. Sobre todo, veo que me acostumbré a aguantar. Lo bueno es que él se duerme satisfecho. ¿Cómo se le dice al hombre “detente, así no”, sin que eso termine convirtiéndose en un rechazo? ¿En qué momento aprendí a soportar el dolor en silencio?

RESPUESTA

Trágico que no lo puedas decir y peor aún que él no se dé cuenta de que no disfrutas. Algo está mal. Las relaciones no son una prueba de resistencia ni una tarea que una mujer debe terminar, aunque le esté doliendo. Si él te quiere, debe querer saber cómo tocarte para que disfrutes, sentirte gozar, buscar tu bien no solamente para que él llegue a donde quiere llegar. Además, si el dolor es frecuente, no lo normalices, merece una valoración médica. Tu placer importa. Tu salud es primordial.

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