PREGUNTA
El otro día, bobeando en las redes, acabé en una página XXX y vi un video de mi mujer teniendo relaciones con otro… Más allá del shock y de querer encontrar explicaciones, me excitó ver a mi vieja con otro tipo que ni sé quién es. Me siento con culpa de haberme excitado; verla me impactó, pero lo que sentí me hace sentir peor. No sé qué hacer. Rodrigo S.
RESPUESTA
Estás lidiando con un coctel emocional durísimo y lo primero que debes hacer es separar el plano erótico del plano de la realidad y el respeto. Vamos por partes. Que te hayas excitado no te hace un monstruo ni significa que no ames a tu esposa. Es normal que el cerebro masculino se prenda ante la fantasía (o la imagen) de ver a su pareja deseada y/o poseída por otro hombre. Tu reacción física elevó la dopamina y adrenalina por el tabú, la sorpresa y el morbo. No te castigues por lo que sintió tu cuerpo mecánicamente. Entendido eso, tienes otro tema de pareja que resolver. ¿Ese video es del pasado o es actual? ¿Ella sabe que está en internet o fue subido sin su consentimiento? ¿Tienen una relación abierta o ‘te puso el cuerno’? La excitación del momento ya pasó; ahora necesitas cabeza fría y debes hablar con ella de inmediato, no desde el reclamo furioso, sino desde la búsqueda de la verdad. Dile: “Encontré este video en internet. Necesito que seamos honestos: quiero saber qué historia hay detrás de esto y si estás en peligro o si rompimos un acuerdo”. Una vez aclarada la realidad de su matrimonio, podrás evaluar si esa excitación que sentiste se puede platicar y canalizar en la intimidad de ustedes (como un juego de rol), o si el engaño pesa más y necesitan terapia de pareja.
PREGUNTA
Me encanta darle oral a mi novia, pero ella casi siempre prefiere que la bese y mejor use los dedos. ¿Causa más placer eso o será que de plano lo hago fatal con la lengua? Arturo F.
RESPUESTA
¿Y si te quitas la paranoia? El error número uno de los hombres es creer que todas disfrutan las mismas cosas o que el oral es el premio mayor para el placer de una mujer. Cada cuerpo es un mundo y cada clítoris y vagina responden a estímulos y texturas completamente diferentes. La lengua es suave, húmeda y genera una estimulación más sutil y generalizada. En cambio, los dedos permiten aplicar una presión más firme, movimientos rítmicos más precisos y, sobre todo, estimular al mismo tiempo zonas internas (como las paredes vaginales o el llamado punto G) y externas. Muchas mujeres prefieren los dedos porque les da un control más claro del ritmo y la intensidad que necesitan para llegar al orgasmo, o simplemente porque el exceso de saliva de la lengua las distrae o las satura. No te sientas menos. Si a ella le encantan tus dedos y tus besos, aprovéchalo, estás ganando. Si tienes la espinita de usar la lengua, platícalo; pídele que te guíe con su mano o que te diga qué movimientos le gustan. El buen amante no es el que hace lo que ve en el porno, sino el que escucha y le da a su pareja lo que ella pide.
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