Sexualidad

CONSULTORIO ÍNTIMO

¿Los problemas de ansiedad afectan mis deseos de hacer el amor?

Resolvemos todas tus dudas íntimas, por más extrañas que parezcan

consultorio íntimo EL GRÁFICO
30/06/2026 |10:27
Gabriela Sánchez
Periodista y Editora de Espectáculos en El GráficoVer perfil

PREGUNTA

¿Será normal que al tocar el clítoris con los dedos no sienta estimulación y no pueda llegar al orgasmo? Pero, si lo rozo con una almohada o algo así, puedo llegar a una especie de orgasmo. ¿A qué se debe? Sara I.

RESPUESTA

Es normal y le pasa a muchísimas mujeres, sobre todo, cuando van empezando a conocer su cuerpo. El clítoris es un órgano ultrasensible con más de 8 mil terminaciones nerviosas. Cuando intentas tocarlo directo con los dedos, la estimulación puede ser demasiado directa, lo que en lugar de placer genera una sensación incómoda, cosquilleo molesto o, de plano, nada si tus dedos están secos o presionas en el lugar equivocado. La almohada funciona de maravilla por dos razones: presión constante y vibración (fricción suave). Al presionar toda tu zona vulvar contra una superficie amplia y acolchada, estás estimulando no solo la punta del clítoris, sino sus raíces internas y los labios mayores, acumulando sangre en la pelvis de forma más uniforme. Para trasladar eso al juego con dedos o en pareja, cambia la técnica, no toques la punta del clítoris directo. Usa un buen lubricante a base de agua y haz círculos amplios alrededor de él, o pon la palma de tu mano completa haciendo presión y movimientos de vaivén, imitando lo que te hace sentir la almohada.

PREGUNTA

Soy hombre, tengo problemas de ansiedad y últimamente he perdido bastante el deseo. No sufro de disfunción eréctil (puedo tener erecciones), pero simplemente no siento deseo... ¿Qué debo hacer? Víctor A.

RESPUESTA

Tu cuerpo funciona mecánicamente bien (por eso no tienes disfunción), pero digamos que tu cerebro está “modo supervivencia”. Cuando sufres de ansiedad, tu sistema nervioso libera ráfagas constantes de cortisol y adrenalina. Para tu cerebro evolutivo, la ansiedad significa “peli - gro imprevisto”, y ante el peligro, la prioridad del cuerpo es huir o pelear, no reproducirse ni gozar. El estrés crónico apaga por completo los circuitos de la dopamina, que es la hormona encargada de encender el motor del deseo. No te presiones ni te obligues a tener intimidad para “ver si ya te dieron ganas”, porque solo te vas a generar más ansiedad de rendimiento y vas a empeorar el bloqueo. Primero, hay que sanar la mente para que el cuerpo responda solo. Ataca la ansiedad de raíz: acude con un terapeuta cognitivo-conductual o un psiquiatra para revisar tu caso. Ojo, con un detalle médico clave: si ya estás tomando medicamentos para la ansiedad (como antidepresivos o ansiolíticos), es súper común que el efecto secundario principal sea la pérdida del deseo o la dificultad para eyacular. Si es tu caso, no los dejes de golpe; habla con tu médico para que ajuste la dosis o te cambie la fórmula por una que no te apague la libido.

PREGUNTA

Mi bebé ya tiene casi dos años y lo sigo amamantando, pero mi marido dice que ya le deje de dar. Dice que ya está grande, que me veo mal haciéndolo y, para acabarla, me reclama que verme dar pecho le baja las ganas de hacerme el amor. ¿En serio es tan raro lo que hago? Yo solo siento una conexión hermosa con mi bebé. Tere J.

RESPUESTA

Quítate la culpa, lo que haces no tiene nada de raro, es perfectamente natural y saludable. Tu esposo está opinando desde la ignorancia y usando un chantaje emocional muy bajo al meter el sexo como moneda de cambio. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y todas las asociaciones de pediatría recomiendan la lactancia materna los primeros 6 meses y complementaria hasta los dos años o más, hasta que la madre y el hijo lo decidan. Tu leche a los dos años sigue dándole defensas, vitaminas y apego emocional a tu bebé. El error de tu marido es doble. Primero, le cuesta trabajo separar tu rol de madre del de amante (ver tus pechos como alimento le apaga su chip erótico). Segundo, puede estar sintiendo celos inconscientes de la atención y conexión que le das al niño. Habla con él fuera de la cama y dile que la lactancia es una decisión de salud para tu hijo, no un show para él. Para cuidar tu vida en pareja, delimiten espacios, que su cuarto sea exclusivo para adultos y dale el pecho al bebé en su cuna o la sala. Pero no destetes a tu hijo por cumplir el capricho de nadie; el destete debe ser cuando tú y tu bebé estén listos.

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