PREGUNTA

Siempre he sido súper ranchera y me avergüenzo de mis lonjitas y de mi cuerpo; por eso, a la hora de echar pasión prefiero hacerlo a oscuras. El asunto es que ahora estoy con un chico que dice que le prendo tal como soy, con todo y mis gorditos, y que le encanta verme en todos mis ángulos. Pero no puedo soltarme, me cuesta un montón y temo que por mi inseguridad termine por hartarlo y me deje. ¿Qué me aconsejan? Ana P

RESPUESTA

Ana, si ese hombre te está pidiendo luz, es porque le encantas y te quiere ver. A los hombres les entra el deseo por los ojos, y si él te dice que tus gorditos le prenden, no te lo está diciendo por convivir; el cuerpo masculino no miente en la cama. Tu inseguridad puede llegar a enfriar el momento porque él va a sentir que no confías en su palabra o que rechazas sus halagos. No pases de la oscuridad a los reflectores de estadio en una sola noche. Prueba usando luces tenues, una lámpara de buró indirecta o pon velas (la luz de las velas es súper romántica, difumina las sombras de la piel y da una calidez padrísima que te hará sentir más segura). También puedes usar lencería coqueta que tape lo que te da más pena, pero que le deje a él ver tus piernas y escote. En cuanto veas cómo se le ponen los ojos de fuego al mirarte, tu mente se va a ir soltando. No dejes que los complejos te roben el derecho de disfrutar que te deseen.

PREGUNTA

Ando con un señor que me trata increíble, nos llevamos muy bien y lo amo, pero descubrí que tiene verrugas. Tiene en el cuello, los ojos, el pecho y sí, también en el ‘nepe’, y ahí sí ya me da asquito. Según él no son malas, pero a mí no me laten. ¿Serán malas? ¿Cómo toco el tema con él sin herirlo? Yaritza A.

RESPUESTA

Yaritza, qué bueno que le hiciste caso a tu intuición, porque tu novio te está barajando las cartas al revés. Una cosa son las verrugas del cuello y el pecho (que suelen ser fibromas blandos o “acrocordones” benignos por cuestiones de peso o azúcar), y otra cosa diferente son las verrugas en el miembro. Las verrugas genitales son causadas, en el 99% de los casos, por el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión. Así que no, no es que “no sean malas”; son contagiosas y, si te pasa el virus a ti, a la larga te puede poner en riesgo de desarrollar lesiones en el cuello del útero. Tienes que tocar el tema ya, con mucha firmeza y sin miedo a herir su ego, porque tu salud está de por medio. Pon pausa a la actividad y dile: “Mi amor, te amo y me encanta estar contigo, pero me preocupa tu salud y la mía. Las verrugas que tienes abajo no son iguales a las del cuello; necesito que vayas con un urólogo a que te revise y te las quite antes de que volvamos a tener acción”. Si el señor se enoja, se victimiza o se niega a ir, ahí tienes tu respuesta: no te está cuidando. Mientras tanto, condón de ley para todo, pero lo ideal es no tocar la zona hasta que un médico lo deje limpio con congelación (crioterapia) o láser

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