PREGUNTA

Mi pareja me ha sido infiel ya varias veces. Ahora, como está advertido, no llega a consumarlo, pero en fiestas y reuniones, coquetea, busca atención, se pavonea con otras mujeres confirmando que todavía gusta, seduce, liga. Dice que a mí me ama, pero que necesita sentirse deseado, que es un juego, que yo hago mal en tomarlo personal. Que no lo castre. La realidad es que sus tonterías me dejan mal parada: soy yo la que lo espera en la mesa, la que sonríe apenada cuando se me parte por dentro el corazón. ¿Qué clase de amor necesita probarse en otros cuerpos?

RESPUESTA

Lo que él busca no es amor, es validación, y eso no se llena con más conquistas. Que tú seas su refugio no significa que debas aceptar su necesidad de sentirse deseado; no es excusa para humillar a quien te ama. Habla con firmeza. Si él no sabe lo que vale tenerte, quizás eres tú quien debe recordárselo hasta que él entienda o tú te des cuenta de que vales mucho y eso no es respeto.

PREGUNTA

No sé cómo fue, simplemente pasó. El sueldo dejó de alcanzar. Las tarjetas rebotaron, los gastos nos comieron y ella y yo dejamos de pasarla bien, de divertirnos, de hacer el amor, de hablar por teléfono, de jugar en la regadera. Lo que más me duele no es la deuda con el banco, es la deuda entre nosotros: qué pasó con el cariño que juramos, qué fue del respeto que nos debemos, que de nuestros planes de cuidarnos de viejitos… ¿eso cómo se recupera?, ¿o será que ya no hay manera de dar marcha atrás?

RESPUESTA

Bien dice el dicho: “cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”. Estas situaciones de vida son pruebas a las que se enfrenta uno. Busca apoyo, respira, llora si hace falta. Es momento de sacar la casta, ser valiente, creativa. Sana tu economía. Hay muchos caminos. Quizás esa relación ya no te funciona y esto es sólo un síntoma más.

PREGUNTA

Mi pareja dice que necesita ver películas explícitas cada que tenemos relaciones. Dice que eso lo complementa, que es normal. Al principio yo no la veía así pero ahora me desagrada, me apaga, me hace sentir vulgar, desconectada. Simplemente no me gusta. Ya no quiero seguir compartiéndome con esa pantalla entre nosotros. Me pregunto: ¿estoy siendo cerrada yo, o es él quien se niega a conectar conmigo?

RESPUESTA

No es cerrarte, es honrar tu forma de amar y desear. El cuerpo y el deseo también tienen lenguaje, y el tuyo, ya no habla a través de pantallas ajenas. Si para él ese contenido es indispensable, y para ti es una barrera emocional y sensual, entonces el verdadero reto no está en lo que ve, sino en la distancia entre ustedes. El deseo mutuo se construye desde el respeto a lo que el otro siente y necesita. Si hay amor, él escuchará; si no puede sin eso, al menos sabrás más a fondo de sus necesidades.

PREGUNTA

Me siento utilizado. Vivo solo pero mi cuñada me ve como cajero automático, mi suegra exige sin preguntar, y mi propia familia se alejó cuando dije que no podía más. Soy “el suertudo” de la familia para ellos, pero en realidad soy el único que trabaja duro y es constante. Pero ellos no lo ven así, ¿Y si me largo? ¿Y si desaparezco y empiezo de cero donde nadie me pida nada?

RESPUESTA

Ese impulso de irte es el grito de un corazón cansado. No tienes que desaparecer para poner límites, para decir basta, para dejar de cargar lo que no te corresponde. No estás solo, aunque te sientas solo. A veces, el primer paso para sanar es dejar de cumplir con expectativas que te rompen. Tu vida importa. Empieza por cuidarla.

Google News