El 25 de mayo de 2026, el Papa León XIV presentó su primera encíclica, Magnifica Humanitas —“Humanidad Magnífica”—, un documento extenso en el que alerta sobre los efectos dañinos de la inteligencia artificial en

En este texto, el Papa León XIV se enfrenta abiertamente a los creadores de esta tecnología, al explicar que la inteligencia artificial no puede considerarse moralmente neutra, ya que lleva consigo la visión, los intereses y la moral de quienes la desarrollan. Por ello, pide encarecidamente a quienes quieran escucharlo que la IA sea “desarmada”, para evitar que termine modificando el concepto de

Aunque la encíclica no condena la tecnología, sí exige revisar y replantear muchos de sus parámetros a la luz de la llamada Doctrina Social de la Iglesia. A los ojos del Pontífice, debido a de las tecnologías en la vida cotidiana, herramientas como la inteligencia artificial moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo.

La inteligencia artificial bajo la mirada del Papa

En sus palabras: “Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma”. Ante este panorama, el Papa pide regulaciones concretas: “marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios y una política que no renuncie a su tarea”, porque, según advierte, “no serviría de nada una IA más moral si esta moral es decidida por unos pocos”.

Es importante señalar que, durante la presentación de su encíclica, el Papa León XIV estuvo acompañado por Christopher Olah, cofundador de Anthropic. Esta empresa mantiene un litigio con la actual Administración Trump, debido a su negativa a permitir el uso militar de su tecnología.

Uno de los puntos más destacados de Magnifica Humanitas es precisamente el uso de la inteligencia artificial como arma. En la encíclica, el Papa León XIV advierte:

“La Santa Sede ha señalado recientemente que la creciente facilidad con la que se pueden emplear los sistemas de armas con autonomía operativa hace que la guerra sea más ‘viable’ y menos sujeta al control humano, lo que contradice el principio de que recurrir a la fuerza armada debe ser un último recurso en caso de legítima defensa. Por ello, el desarrollo y el uso de la IA en el ámbito bélico deben estar sujetos a las restricciones éticas más rigurosas, y al respeto de la dignidad humana y de la sacralidad de la vida, evitando una carrera armamentista.

A veces se habla de ‘agentes morales artificiales’, como si una máquina pudiera garantizar, con mayor coherencia que un ser humano, la distinción entre el bien y el mal. Pero el juicio moral no se puede reducir a un cálculo: implica conciencia, responsabilidad personal y reconocimiento del otro como persona. Por eso no es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o, en cualquier caso, irreversibles”.

A lo largo del documento, el Papa pide defender más que nunca aquello que nos hace humanos: la memoria, la conciencia, la experiencia, la fragilidad, la vejez, la enfermedad y la capacidad de amar. Frente a una cultura obsesionada con la conservación, la hibridación y la mejora digital, León XIV recuerda que incluso en los momentos de vulnerabilidad el ser humano puede crecer, evolucionar y experimentar algunos de sus dones más profundos: la misericordia, el amor, el respeto, la paz y tantos otros conceptos que son, definitivamente, humanos.

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