Cuando hay divorcio y un hijo necesita cuidado médico especial, como en el autismo, los pueden cambiar peleas constantes por cooperación.

La historia de Derek, un niño de siete años, muestra cómo la mediación familiar realizada a través del Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México (CJA), ubicado en Niños Héroes 133, colonia Doctores, a poner el bienestar del niño antes que sus rencores.

El diagnóstico de autismo de Derek encendió el último conflicto porque no se ponían de acuerdo en tratamientos, especialistas ni gastos médicos, y eso los mantenía en guerra. El padre dudaba de los tratamientos que elegía la madre y ella le reclamaba pagos tardíos de consultas y

Las entregas del niño al padre cuando le correspondía cuidarlo eran tensas, llenas de indicaciones médicas y quejas.

En la primera sesión de mediación, el mediador del CJA ayudó a marcar la urgencia de la salud de Derek. Esto les hizo ver que su pelea afectaba directamente al niño.

En la segunda sesión, al revisar los reportes del pediatra, entendieron que la inconsistencia en los cuidados entre las dos casas le hacía daño a Derek. Con guía del mediador del CJA, armaron un protocolo unificado: ambos irían juntos a citas importantes y crearon un fondo común solo para emergencias.

En la última sesión, formalizaron acuerdos legales: custodia a favor de la madre, un régimen de convivencias detallado para el padre según las citas médicas y la pensión alimenticia para Derek. Al firmar, la rigidez desapareció y pasó a cooperación, demostrando que los acuerdos por salud pueden ser el puente hacia una crianza compartida.

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