Se conocieron en una fiesta, entre música y conversaciones ligeras que pronto se volvieron frecuentes. Así comenzó la historia de Ariadna y Humberto, quienes, sin casarse, decidieron compartir su vida en concubinato durante siete años. De esa unión nació Héctor, el vínculo más fuerte entre ambos. Con el tiempo, las diferencias crecieron y vino la separación.
A pesar del desgaste y los desencuentros como pareja, coincidieron en proteger el bienestar de Héctor. Por ello, optaron por acudir al servicio voluntario y gratuito de mediación en el Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México, buscando acuerdos sin conflicto.
En las salas del centro, ubicado a unas cuadras de la estación del Metro Niños Héroes/Poder Judicial CDMX, en Niños Héroes 133, encontraron un espacio neutral, guiados por un mediador, quien organizó un diálogo con respeto.
Ariadna solicitó la guarda y custodia, al ser quien había llevado el cuidado diario. Humberto expresó su deseo de mantenerse presente en la vida de su hijo. Así, acordaron la custodia a favor de la madre y un régimen de visitas y convivencias que permitiera al padre compartir tiempo de calidad con Héctor.
Respecto a la pensión alimenticia, Humberto reconoció su responsabilidad y aceptó aportar de manera periódica para cubrir las necesidades del menor; además, estuvo de acuerdo en que algunos meses debería aportar una cantidad mayor por tema de salud.
En la segunda sesión, construyó un acuerdo muy formal, dejando de lado diferencias personales. Finalmente, firmaron el convenio de mediación. Más que un trámite, fue un acuerdo que les permitió continuar como padres responsables.


