La relación entre Javier y su hija Sofía, de 12 años, llevaba más de un año rota porque la separación de los padres fue un proceso muy peleado. El juicio de divorcio y patria potestad parecía haber sido el único camino, pero las consecuencias emocionales en Sofía eran evidentes: ya no tenía amigas, y había abandonado sus entrenamientos de básquetbol en las canchas de la colonia.

en el Centro de Convivencia Familiar eran muy rígidas, así que no le quedó de otra que hablar con su expareja desde el amor de padre, dejando de lado todos los problemas maritales. Karina, la madre de Sofía, también notó todos los problemas de la adolescente; la asesora de la secundaria ya la había mandado a llamar por el cambio de actitud de la chica, así que aceptó la propuesta de ir al Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México.

de mediación familiar fue intensa y el momento decisivo llegó cuando Sofía, en una convivencia, se animó a expresar sus sentimientos.

La segunda sesión en las Salas de Mediación, ubicadas en Niños Héroes 133, les permitió firmar un nuevo acuerdo que permitía a Javier recuperar su rol activo en la vida de Sofía, dejando atrás los tribunales y el Centro de Convivencia.

El convenio firmado, entre otras cosas, establece un régimen de convivencia flexible y adaptado a las actividades escolares de Sofía. Ahora, Javier la acompañará los martes y jueves al básquetbol y los viernes la llevará a la escuela.

Los padres de Sofía no son mejores amigos, pero sí un gran equipo que cuida la salud mental y física de su hija. El resultado demuestra que la mediación permite acuerdos más humanos y duraderos.

Google News