The Mystery Lights son unos viajeros en el tiempo. Su cápsula, proveniente del sonido sesentero —muy a lo The Easybeats y The Kinks, con algunos chispazos psicodélicos tipo Robby Krieger—, aterrizó el jueves en el Foro Indie Rocks! como parte de las Noches Hipnosis.

Fueron 60 minutos de guitarrazos sin descanso: un show frenético en el que lo mismo sonó su rock crudo de garaje —slams incluidos—, algo de rock sureño enloquecido, una pizca de country lleno de grasa y una actitud desenfrenada por parte de su vocalista y líder, Mike Brandon, que no perdió la oportunidad de subirse a uno de los amplificadores y saltar con su guitarra en mano.

The Mystery Lights, quinteto al que se integró Lily Rogers en los teclados para darle más atmósferas (el grupo neoyorquino lo completan la guitarra líder de L.A. Solano, la batería de Zach Butler y el bajo de Alex Amini), demostraron que en la crudeza del rock se pueden pasar las reglas por alto, con un brillo en vivo que supera a la grabación de estudio, y llegar a buen puerto con temas como “Purgatory”, de reciente manufactura.

Ante las penumbras de la sala principal del Foro Indie Rocks!, las luces misteriosas iluminaron con crudeza y desfachatez, así como con un espíritu juvenil digno para ir cerrando el primer mes del año, en una noche en la que hasta sonó “Demolición”, de Los Saicos, para “echar abajo todo”.

ENCORE

Algo de lo más reciente que pasó por nuestros audífonos: el álbum *Not Like Everybody Else* (2026), integrado por *covers* que marcaron a The Damned y que sirve de tributo para su miembro fundador, Brian James, fallecido en 2025. Pieza episcopal del LP: “See Emily Play”, una de mis favoritas de Pink Floyd de sus años con el diamante enloquecido Syd Barrett, en una versión ligeramente más salvaje.

Le dimos una repasada al nuevo plato de Robbie Williams, “Britpop” (2026), un poco por el morbo de que una de sus canciones se llama como la santidad británica Morrissey: un tipo de homenaje salido del clóset que no está a la altura de la pluma del rey cancelador; con algunas piezas a lo Oasis, pero sin los guitarrazos de Noel Gallagher ni el arrojo de Liam, que podría haber pasado inadvertido si no fuese por la pieza “You”, un golpe de suerte que me mandó a la lona con su hermoso coro, que le hace honor al nombre del disco.

Imperdible el disco “Lágrimas de Plomo Fundido” (2025), de El Canijo de Jerez y Los Estanques, en una alianza de fiereza rock, flamenco y progresivo desde la Iberia sumergida: una danza entre gitanos llena de fuego y aventura, como sucede en “El murmullo de los perros”.

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