Alfonso y su familia, originarios de Puebla, llegaron a la Ciudad de México por un trabajo para él. Era una oportunidad excelente, así que empezó a buscar un departamento o casa en renta.

Visitó diferentes inmuebles y optó por una casa amplia. Así conoció a la señora Magdalena, adulta mayor y propietaria de una casa muy espaciosa y cómoda. Alfonso firmó un contrato de arrendamiento por un año, pero, al pasar los meses, fue despedido, no pagó y le pidió a ella que lo esperara para que, en cuanto recibiera su liquidación, pagara.

Magdalena aceptó, pero le recordó que ella dependía de ese ingreso para sobrevivir. Pasaron tres meses y nada, por lo que solicitó la renta.

¿Cómo resolver un conflicto de arrendamiento en CDMX?

Alfonso encontró en internet la posibilidad de acudir a resolver el conflicto en el Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México. Llegó a Niños Héroes 133 y le explicaron que tendría una valoración del conflicto con una persona mediadora; después, le detallaron el procedimiento y sus alcances.

En la primera sesión, el mediador explicó que era un espacio voluntario, confidencial y de respeto mutuo. Ambos asintieron en silencio. Magdalena exigió el pago inmediato de 65 mil pesos y la desocupación del inmueble; sentía que se había abusado de su buena fe.

Alfonso escuchaba con la mirada baja. Cuando fue su turno, su voz se quebró, revelando que la causa de su despido injustificado fue lo que lo dejó sin ingresos. Él quería pagar, pero el dinero no llegaba. Magdalena, al escuchar que él llevaba semanas comiendo una sola vez al día para estirar el dinero, entendió que no era un arrendatario rebelde, así que pactaron que él desocuparía el inmueble en 45 días naturales. Magdalena condonó 50 % de los meses vencidos y el resto se pagaría en seis mensualidades fijas.

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