La alarma del despertador escolar calló, cediendo paso a la temporada de máxima actividad en los hogares, transformados ahora en centros de juego, improvisados comedores y refugios tecnológicos.

Semejante dinamismo esconde un riesgo silencioso nacido del exceso de confianza, capaz de invitar a un visitante indeseado: el fuego.

Las conflagraciones residenciales carecen de horarios y llegan regularmente con esa falsa sensación de seguridad cultivada en la rutina diaria. Bastan escasos segundos de distracción.

¿Cómo prevenir incendios en casa durante las vacaciones?

Una sartén desatendida en la estufa, múltiples extensiones conectadas a una sola toma de corriente o un simple encendedor olvidado al alcance de manos curiosas pueden ser el origen de una emergencia.

En promedio, cada día, en la línea de emergencias 9-1-1, operada desde el C5, recibimos 76 llamadas relacionadas con incendios o fugas de gas, las cuales demuestran la necesidad de fortalecer la cultura de la prevención.

Las acciones elementales incluyen mantener cerillos fuera del alcance de niñas y niños, resguardar sustancias inflamables en sitios frescos bajo llave, revisar y dar mantenimiento a las conexiones de gas, así como no sobrecargar enchufes con adaptadores múltiples o sustituir fusibles con alambres.

Esas recomendaciones forman parte del cuidado mutuo fomentado desde la capital por la jefa de Gobierno, Clara Brugada.

¡Ponte al tiro!… Y también en modo vacaciones. La educación preventiva en el núcleo familiar y vecinal es fundamental para mitigar riesgos.

@guerrerochipres

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