Una fotografía producida para una campaña de exhibe el relevo generacional, la casualidad de la fortuna y a un par de estrellas cuyo espectáculo presenciaremos el domingo en la final de la

La imagen muestra a un Lionel Messi de 20 años bañando en una tina de plástico a un bebé de escasos cinco meses llamado Lamine Yamal. La foto representa el cruce exacto —en aquel 2007— de dos astros en momentos opuestos de su existencia.

Ese baño, patrocinado por causas benéficas, adquirió con los años la representación idónea del traspaso de estafeta inconsciente entre la figura sudamericana y el prodigio ibérico. La foto representa el acta de nacimiento de una nueva era futbolística.

Argentina mantiene su mística apoyada en la resistencia individual —y eventualmente en las favorecidas y controvertidas decisiones arbitrales—, mientras España, bajo una óptica renovadora, apuesta por la frescura de jóvenes.

Mirar detenidamente el rostro del pequeño Yamal en brazos del astro rosarino invita a reflexionar sobre las vueltas del destino y la planificación estratégica. La confrontación del domingo escenifica el relevo generacional de una era madura concediendo la estafeta a la juventud emergente.

¡Ponte al tiro! Esa vibrante definición tendrá eco en el espacio público de la CDMX. Las y los aficionados disponen de un punto de encuentro masivo debido a la determinación de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, de mantener el Fan Fest en el Zócalo capitalino.

En las pantallas, Messi y Yamal dejarán otra imagen.

@guerrerochipres

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