Por: AARON ROSENBERG. Representante de empresarios del CH

Cuando alguien visita el Centro Histórico (CH), no entra solamente a una tienda, entra a nuestra casa. Aquí llegan familias, turistas, clientes, proveedores y comerciantes de muchos lugares buscando historia, cultura, sabores, compras y experiencias que sólo el corazón de México puede ofrecer.

Todos ellos son nuestros invitados. Por eso, ser buenos anfitriones no significa únicamente brindar una buena atención. También implica trabajar todos los días para que el CH sea un lugar abierto, ordenado, seguro, accesible y lleno de vida.

Hoy celebro que quienes vivimos y trabajamos en esta zona podamos dialogar y construir soluciones conjuntas con las autoridades. Porque no se trata de señalar culpables, sino de asumir una responsabilidad compartida.

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Uno de los grandes retos es lograr que, aun frente a las distintas circunstancias que vive una ciudad tan dinámica como la nuestra, las familias puedan llegar, los turistas puedan recorrer nuestras calles, los clientes puedan realizar sus compras y los negocios puedan seguir generando empleo y oportunidades.

El CH es un espacio vivo. Aquí se expresa la ciudad, pero también trabaja la ciudad. Encontrar ese equilibrio requiere voluntad, sensibilidad, comunicación y coordinación permanente.

Si queremos que quienes nos visitan regresen a casa hablando con orgullo y alegría de México, debemos recibirlos como se merecen: con calles accesibles, espacios seguros y un CH listo para darles la bienvenida.

Porque todos compartimos una misma responsabilidad: ser buenos anfitriones del corazón de México.

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