El recurso más escaso no es el dinero, sino el tiempo. Y eso lo saben muy bien operadores y paramédicos encargados de la atención de

Este 21 de febrero, la cumple 116 años de ser la columna vertebral del auxilio en México, y el mejor homenaje a rendirle no es un discurso, sino un cambio de chip.

Hay que decirlo claro: las líneas de emergencia no son un juguete ni consultorio gratuito. Cada vez que un “graciosito” reporta a la línea de emergencias 9-1-1 un accidente falso, no solo moviliza ambulancias, también arrebata la oportunidad de atender a quien realmente está en crisis. Un acto de sabotaje cívico.

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La buena noticia es que la conciencia parece estar ganando terreno. Según los datos del C5 presentados en el Informe Mensual de Seguridad de la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, las llamadas improcedentes a los servicios de emergencia bajaron 11% en enero pasado respecto al mismo periodo del 2025. Es un avance, pero la cifra aún insulta a quienes se la juegan a diario en las unidades de rescate.

Celebrar más de un siglo de la Cruz Roja exige dos compromisos ciudadanos innegociables: colgarle a la broma y abrir paso al escuchar la sirena, ceder el carril a la ambulancia y no colocarse detrás de ella para avanzar a su velocidad.

¡Ponte al tiro! Una llamada falsa no es un error, es un crimen de tiempo. Este aniversario, demostremos la madurez para cuidar a quienes nos cuidan. Abrir camino y usar bien el teléfono son los mejores regalos que la Cruz Roja necesita.

@guerrerochipres

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