El siguiente relato nos lo compartió Miguel Ángel y tiene su toque de misterio.
“Hace dos años tenía que renovar mi unidad para seguir ruleteando pero, la verdad, las mensualidades se ‘lo comen’ a uno.
“Un compañero me recomendó comprar un auto de siniestro porque él contaba con el contacto y con el maestro del taller pa’ repararlo.
“Me gustó la idea y fuimos al lugar de los autos chocados, con tan buena suerte que encontramos uno moderno, fácil de reparar y hasta me aceptó a cuenta ni coche.
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“Como ya tenía algo de dinero guardado, lo llevamos al taller a reparar y a la semana y media me lo entregaron, se veía chulo, anduve así hasta que lo di de alta.
“Pero algo raro me pasaba, como a mí me gusta trabajar de noche, de pronto sentía como si alguien fuera en el asiento de atrás, incluso hasta en ocasiones me parecía ver por el retrovisor a una persona sentada.
“Pensé que era mi imaginación, pero todo cambió cuando se apareció en el asiento del copiloto, era un señor como de 60 años, quien me miró y me dijo: ‘Ayudaaa’.
“La verdad me dio mucho miedo y aunque no creo mucho en esas cosas, llevé el coche a que le rezaran y lo bendijeran. A partir de eso, todo se acabó y ya no se apareció. Eso sí, ya no trabajo de noche, por aquello de las dudas”.
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