Cuántas veces nos han confundido con otra persona, unas veces para bien y otras para mal. Pero en el caso de Joaquín, fue para

frente al Hospital de la Raza y una pareja me hizo la parada; me orillé para que se subieran y me pidieron llevarlos a la colonia Escandón.

“Ya en el camino, el hombre me la soltó a la de sin susto: ‘Su cara se me hace conocida’. Lo miré por el retrovisor y le dije muy serio que chance ya se había subido a mi taxi, y me quedé callado, pero el hombre siguió hablando y le dijo a su pareja: ‘Mira este señor es el que te platiqué hace un año, cuando me iban a asaltar y él se bajó de su taxi para defenderme y luego de espantar a los rateros, se subió a su coche y no tuve oportunidad de darle las gracias’.

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“Luego se me quedó viendo de nuevo y hasta me puso nervioso. ‘Señor, de verdad muchas gracias por haberme hecho el paro esa vez, por eso cada que me subía a un taxi lo buscaba a usted, y hasta ahora lo veo. Muchas gracias, que Dios lo bendiga’. Al llegar al lugar, me volvió a dar las gracias y me pagó con un billete de 500 pesos y me dijo ‘quédese con el cambio’, lo cual no rechace.

“Pero la verdad, yo nunca hice eso, yo soy muy miedoso, aunque no lo quise desengañar porque él estaba muy emocionado”.

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