Para algunos, las aparentes al final les traen buena suerte.

Este es el caso que le ocurrió a nuestro amigo Luis Antonio. “Le cuento que iba yo circulando por Calzada de Las Bombas, iba tranquilo, escuchado de saxofón, cuando un auto de lujo me golpeó por atrás.

“La verdad, yo no soy bravucón, me bajé y el conductor del otro coche se bajó y co menzó a ofenderme, yo no perdí la calma, le pedí que llamáramos a nuestros seguros.

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“Entonces, nos orillamos. De la parte trasera del auto salió un señor de traje y me saludo.

“Su voz era tranquila y me ofreció disculpas por el incidente. Le respondí que no había problema, y luego regañó a quien era su chofer. Cuando llegaron los seguros, el señor le comentó a su asegurador que ellos habían tenido la culpa y se acabó el problema. Luego me pidió mi número de teléfono y se lo di.

“Al mes me llamó y me dijo que me tenía una propuesta para ser chofer y sí, como el taxi no era mío y como el sueldo era bueno y, además, me daba IMSS, acepté, y ya llevo dos años.

“Para mí esa vez del choque fue un golpe de suerte gracias a don Gabriel”, acaba nuestro amigo su historia.

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