MORDIDAS.
Solo quien se niegue a ver lo que es evidente podrá decir que en el Congreso de la Ciudad de México todo marcha bien en el Grupo Parlamentario de Morena. A días de que inicie el periodo ordinario de sesiones, el miércoles regresó para ocupar su curul el diputado Gerardo González García, quien tras la elección de 2024 cedió el lugar a su suplente Víctor Hugo Lobo Rodríguez —cuyo logro mayor es ser hijo de Víctor Hugo Lobo Román, exdelegado en Gustavo A. Madero y exlegislador local— tras un acuerdo político. El diputado llegó por lo suyo y no hubo quién, en el Congreso, que mediara para que Morena no diera su gran show, mostrando cómo se pelean los ‘huesos’.
CORRECTIVOS
Cómo habrá estado la bronca, que hasta el morenista Tomás Pliego, quien ha ocupado diferentes cargos en el partido, se manifestó en redes sociales: “Una vergüenza para nuestro Movimiento lo sucedido afuera del congreso de la #CDMX. El pleito callejero fue por cargos no por la transformación”. Incluso, Pliego pidió que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena tome cartas en el asunto.
COSAS PEORES.
Pero eso que vimos será apenas muestra de lo que va a pasar en el Congreso capitalino con las elecciones intermedias en puerta. Por ejemplo, según dicen, quien ahora tiene línea directa con la jefa de Gobierno Clara Brugada, es la coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena, Xóchitl Bravo Espinosa, por así convenir a sus intereses, y a los del diputado federal, Carlos Hernandéz Mirón, del mismo grupo político.
Si bien Bravo y Hernández tenían acuerdos con Martí Batres para que ella se fortaleciera en el Congreso, eso es cosa del pasado, porque como ni Bravo ni Hernández son bien vistos por la presidenta Claudia Sheinbaum, su estrategia para sobrevivir es aliarse con Brugada y arrebatar lo que más puedan en el Congreso capitalino ¿Comenzarán los juegos del hambre…?


