Esta semana, en el entorno escarlata llamó la atención la salida de Maikel Franco de los Diablos Rojos del México. Sí, así de rápido: un día eres dueño de la antesala y al siguiente tu casillero

Y no sé qué robó más los reflectores: su repentina salida del México, o que en poco menos de 12 horas después, El Águila de Veracruz lo anunció como para darle poder a su ofensiva.

La noticia tomó por sorpresa porque los Diablos no suelen ser un equipo de ‘volantazos’, sino más bien es una novena que suele darle paciencia, estabilidad y confianza en quienes integran el roster. En un circuito donde algunos equipos cambian jugadores con frecuencia, la organización capitalina normalmente apuesta

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El dominicano no era un invitado ocasional ni un jugador de relleno. Había ocupado la tercera base durante toda la primera mitad de la temporada y, durante varias semanas, respondió como se esperaba de un pelotero con experiencia que sabe jugar en Grandes Ligas: poder, producción y presencia en la ofensiva.

Sus números generales tampoco parecen los de alguien que estuviera completamente perdido: 11 cuadrangulares, 31 carreras impulsadas, 43 imparables y promedio de .272 en 39 juegos son cifras que, vistas sin contexto, no suenan precisamente a una despedida inmediata.

Sin embargo, en cuestión de días, Franco pasó de formar parte de los bateadores más peligrosos del lineup a convertirse en un nombre silencioso dentro del orden al bat.

Claro, también queda espacio para la especulación. ¿Hubo algo más detrás? ¿Una molestia interna? ¿Un desacuerdo silencioso? Hasta ahora, nada apunta oficialmente hacia un conflicto dentro de la organización y el pelotero originario de República Dominicana. Lo más razonable parece pensar que la decisión nació de la urgencia competitiva.

¿Quién se queda con la esquina caliente? Moisés Gutiérrez mantiene el nivel que ha mostrado durante las últimas semanas. Con un promedio de .343, producto de 28 carreras, 37 hits y 15 remolcadas; el ‘Mollete’ no ha pedido oportunidades; prácticamente las ha exigido con batazos. Además de que, a mi parecer, cuenta con un guante bastante confiable a la defensiva y una versatilidad que le permite moverse con facilidad por el cuadro.

Además de que el posible regreso de Carlos Sepúlveda luego de su lesión también obliga a una reorganización dentro del infield.

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