En la casa de Juan nadie respondía, sólo se percibía el olor de una muerte de días, que obligó a sus vecinos a buscarlo, hallando al hombre sin vida.
Juan Díaz Marten tenía 70 años y vivía solo en un domicilio ubicado en la colonia Los Ángeles, en la alcaldía Iztapalapa.
Aunque sus vecinos de la avenida del Rosal lo dejaron de ver hace unos días, nadie sospechó que había muerto en la soledad de su casa.
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Así, sin que los habitantes se percataran de que el cuerpo del anciano yacía en el patio de la casa, pasaron los días y la fetidez de la muerte comenzó a invadir las calles y las casas aledañas.
Fueron los mismos vecinos quienes dieron aviso a los policías.
Después de que los testigos informaran que Juan parecía haber muerto, los agentes y paramédicos arribaron al lugar, en donde ingresaron al domicilio y hallaron el cadáver del hombre entre la maleza y la tierra del patio de su hogar.
Los socorristas que revisaron al hombre no le hallaron marcas o lesiones de violencia.
Por eso, las autoridades piensan que el hombre murió por un padecimiento de salud y que nadie estuvo ahí para ayudarlo.
Fueron los vecinos los encargados de identificar el cadáver, que fue trasladado al anfiteatro de la agencia ministerial, en donde se espera que sea reclamado.