Con un arma escondida, dos hombres abordaron un camión de pasajeros de Naucalpan, en donde viajaba Rodrigo. Él era un santero que ocupaba el asiento trasero del vehículo cuando fue ejecutado frente a la mirada de los viajeros.
Vestido de blanco y con bolsas de frutas en las manos, Rodrigo abordó un camión del transporte público de la colonia Colinas de San Mateo. Ahí, sentado en los asientos traseros del vehículo, el hombre viajaba por la avenida Colinas de San Mateo cuando dos sujetos subieron al microbús.
Ellos se hicieron pasar por pasajeros de la unidad, pero al ubicar al hombre vestido de blanco se acercaron para dispararle. Fueron los balazos que recibió en la cabeza los que obligaron al chofer del camión a detener su camino para indagar qué había ocurrido.
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Mientras los homicidas descendían del camión, los testigos daban aviso a los policías del municipio. Ellos y los paramédicos arribaron al lugar para tratar de auxiliar al pasajero.
Ahí, en el pasillo del camión, hallaron el cuerpo del hombre boca abajo y las frutas esparcidas debajo de los asientos. A pesar de la ayuda de los socorristas, murió por los disparos que recibió en la cabeza.
La declaración del chofer y los documentos que hallaron entre las pertenencias del santero ayudaron a localizar a sus familiares. Ellos acudieron al lugar para identificar el cadáver y agredir a los curiosos que intentaban enterarse de lo ocurrido.
Los policías que atendieron el caso no lograron dar con los responsables del homicidio.