Minutos antes de ser asesinado, Jesús Ismael Mendoza, alias “El Maelo”, recibió un mensaje a su WhatsApp. Se trataba de uno de sus “compas”, quien le avisaba que recogería un encargo de cocaína y piedra para un cliente.
Todos los días, sobre la calle Aztecas, en el corazón del Barrio de Tepito, Jesús atendía un puesto de ropa de mujer.
Ese era su trabajo legal, pero las jugosas ganancias las obtenía del narcomenudeo y otros encargos que hacía para la “Unión Tepito”.
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Él y su hermano, Josué Emanuel Mendoza, tenían tiempo con la marca de la “Uva”, como se le conoce en las calles a este grupo delictivo.
Aunque ambos llevaban tiempo bajo el radar de la Policía de la CDMX (desde hace al menos 15 años), lograron burlar la ley y hacer sus negocios desde que la Unión nació.
Pero a Jesús le llegó la hora: lo mataron la noche del martes en una barbería de la calle Tenochtitlán.
Los sicarios que fueron por él también asesinaron a su barbero, Édgar, de 39 años.
Antes de ser ejecutado, Jesús le avisó a su novia que se iría a cortar el cabello. Agarró su motoneta azul y se dirigió hacia el local.
Él ingresó con total tranquilidad, pero su final estaba cerca. Alrededor de las nueve de la noche, un par de sujetos en moto se estacionaron afuera del número 98.
Uno de ellos ingresó y le disparó en la cabeza. Los sicarios huyeron hacia el municipio de Nezahualcóyotl, en el Estado de México.
Esta doble ejecución ocurre en medio de una escalada de violencia entre la Unión Tepito y la Anti-Unión, que en los últimos días ha dejado al menos siete asesinatos en dos semanas.