CIUDAD DE MÉXICO.- A Francisco Luna ya lo traían en la mira para matarlo, presuntamente por extorsionar a comerciantes y franeleros en Azcapotzalco en varios puntos en la alcaldía Azcapotzalco. La tarde de este martes se lo cumplieron.
Cerca de la 2:00 de la tarde, el hombre y un cómplice llegaron a bordo de una motocicleta a las inmediaciones del Hospital La Raza del IMSS para cobrar más cuotas.
Antes de que pudieran lograr su cometido, dos de sus víctimas, cansadas de los abusos, comenzaron a discutir con él, llegando a los golpes.
Lee también: ¿Cómo fue la Masacre en Columbine que inspiró al tirador de Teotihuacán?
VIOLENCIA EN LA RAZA
Al ver que uno de los franeleros al que presuntamente pretendía extorsionar estaba armado con un cuchillo, Francisco corrió hacia el camellón que divide las avenidas Antonio Valeriano y Calzada Vallejo.
En ese punto, donde están las vías del tren, el hombre apuñaló al motociclista en el pecho, provocando que este se desplomara y muriera casi de manera inmediata. Su cómplice huyó, mientras él se desangraba en el camellón.
Tras la agresión, el franelero, identificado por comerciantes como Brandon, escapó corriendo junto con su acompañante hasta perderse por las calles de la zona de La Raza.
Al ver a Francisco ensangrentado, los testigos de la agresión avisaron a policías y paramédicos sobre lo ocurrido, por lo que, en cuestión de minutos, una patrulla de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) capitalina y una ambulancia del ERUM llegaron al sitio, pero el motociclista ya no contaba con signos vitales.
Aún con su casco de motocicleta puesto, Francisco se había desangrado a unos pasos del hospital, debido a la gravedad de la herida que sufrió sobre el pecho.
Policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) acordonaron la zona y dieron aviso al Ministerio Público.
Frente a la mirada de decenas de curiosos, peritos de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX (FGJCDMX) hicieron el levantamiento del cuerpo y lo trasladaron al anfiteatro correspondiente.
Fueron algunos de los testigos de los hechos quienes señalaron a Francisco como quien les pedía una cuota para dejarlos trabajar.







