El . Al ver que dos motociclistas le disparaban a su esposo, la mujer se desvaneció sin resistir al ataque que dejó al hombre herido.

Ella tenía 33 años y no padecía ninguna enfermedad; sin embargo, ser testigo del momento en que los dos atacantes le apuntaban a Mario le provocó .

Ya era de noche cuando ocurrió la agresión en calles de Iztapalapa. Ambos caminaban por una banqueta de la colonia Unidad Habitacional Ejército Constitucionalista cuando dos hombres a bordo de una motocicleta se les acercaron.

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El copiloto descendió del vehículo y, sin decir palabra, desenfundó el arma con la que amagó a Mario. Al ver lo ocurrido, Brenda se paralizó. Tras la amenaza, el agresor disparó dos tiros contra su oponente.

Fue el sonido de las detonaciones lo que hizo que la mujer se desmayara. Mientras los agresores huían del lugar, Mario trató de acercarse a su esposa.

Aún con los impactos en la pierna y el brazo, el lesionado se percató de que ella no presentaba ninguna herida; pero al verla inmóvil, pidió ayuda de los paramédicos.

Los socorristas que atendieron la emergencia le indicaron que la mujer había muerto sin ser alcanzada por las balas.

Mientras el cadáver era trasladado al anfiteatro de la agencia ministerial, el hombre —quien cuenta con un ingreso a prisión por robo en 2010— permanecía en un hospital donde atienden sus heridas.

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