La banda lo conocía como ‘El Miklo’, pero su nombre real era Rodrigo Solano Flores; él tenía un sueño, ser un gran capo, por eso vendía droga en antros del sur de la Ciudad.
Los que lo conocían aseguran que no medía el peligro, por eso se fue a meter a “La Cueva”, un bar en las inmediaciones de Ciudad Universitaria donde distribuía cocaína y mariguana.
Su ‘emprendimiento’ no solo se limitaba a prender la fiesta nocturna, también hacia entregas a domicilio para comodidad de sus clientes.
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EJECUCIÓN EN ANTRO DE CDMX
A sus 22 años, este prospecto criminal se inspiraba en el mafioso Billy Batts, quien era su motor para dar el salto a las grandes ligas. Pero la madrugada del lunes se topó con pared, ya que le cayó la voladora cuando un grupo de verdaderos narcomenudistas lo toparon en su territorio, ‘El Makali’.
Eran las 5 de la mañana y ‘El Miklo’ se fumaba un churro de la mota que vendía, cuando de pronto recibió una descarga de plomo que le quitó la vida y la posibilidad de ser uno de los que mueven el negocio en la capital. Durante el ataque, también fueron alcanzados por las balas Jorge Leonardo, de 36 años, Enrique, de 24, César Eduardo, de 26 y Mauricio Yael, de 21.
Ellos corrieron con mejor suerte, porque a Rodrigo, ‘El Miklo’, empleados de ‘El Makali’ lo sacaron arrastrando del antro, lo bolsearon y lo dejaron en calzones.
Ahí quedaron los sueños del que quería ser el capo de capos, luego de que la élite le negó el acceso VIP a punta de plomazos, pese a que decía que era uno de ellos.








