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Este 23 de marzo, México se detiene para recordar un episodio que fracturó la historia moderna del país, el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
Se cumplen 32 años desde que aquellas balas en Lomas Taurinas, Tijuana, silenciaran no solo a un candidato, sino a la esperanza de una transformación que muchos consideraban inminente dentro del sistema.
A más de tres décadas de distancia, el caso Colosio sigue siendo una herida abierta, un mar de teorías conspirativas y una referencia obligada cuando se habla de la violencia política en México.
Lomas Taurinas: El escenario del caos
Eran poco más de las 17:00 horas (tiempo local) cuando "La Culebra" se mezcló con el estruendo de un revólver Taurus calibre .38; Colosio caminaba entre la multitud tras un mitin cuando fue atacado.
La imagen del candidato cayendo al suelo sigue siendo la estampa más cruda del punto máximo de la violencia del país y lo peor del caso es que todo quedó grabado.
A pesar de que fue trasladado de urgencia al Hospital General de Tijuana, el anuncio de su fallecimiento esa misma tarde paralizó por completo a la nación.
Mario Aburto y la teoría del "Asesino Solitario"
A lo largo de estos 32 años, la figura de Mario Aburto Martínez ha sido el centro del debate judicial. Aunque fue sentenciado como el autor material único, el pueblo de México nunca ha dejado de cuestionar:
¿Actuó solo? Las inconsistencias en los peritajes y la apariencia física de Aburto en distintas etapas del proceso alimentaron el mito del "doble".
El Segundo Tirador: En años recientes, la Fiscalía ha reabierto líneas de investigación que sugieren la participación de un segundo implicado, lo que invalidaría la tesis oficial que ha sostenido el caso por décadas.
El discurso que "sentenció a Colosio"
Muchos historiadores y analistas coinciden en que el principio del fin comenzó el 6 de marzo de 1994, frente al Monumento a la Revolución en la CDMX.
Aquella frase de: "Veo un México con hambre y con sed de justicia" fue interpretada por algunos como una ruptura definitiva con el sistema que lo postuló, marcando un antes y un después en su relación con el poder central de la época.
Colosio en el espejo de la historia actual
Hoy, en 2026, el apellido Colosio sigue vigente en la boleta electoral y en el imaginario colectivo. El magnicidio no solo eliminó a un aspirante presidencial; obligó a México a replantearse sus procesos democráticos y la seguridad de quienes buscan el poder.
A 32 años de distancia, la pregunta en las calles de la capital sigue siendo la misma: ¿Qué hubiera pasado con México si Colosio hubiera llegado a la silla presidencial? La respuesta es un misterio que el tiempo se encargó de sepultar, pero que cada 23 de marzo resurge con la misma fuerza que aquel trágico atardecer en Tijuana.








