El desmantelamiento de un call center que presuntamente estafaba a adultos mayores volvió a encender las alertas sobre una de las modalidades de fraude más agresivas y silenciosas en México. Autoridades del Estado de México confirmaron la detención de varios presuntos integrantes de una banda dedicada a engañar por teléfono a personas de la tercera edad para vaciar sus cuentas bancarias, un delito que ha crecido al ritmo del uso de la banca digital.
El caso fue dado a conocer por el periodista y conductor de C4 en Alerta, Carlos Jiménez, quien identificó a este grupo criminal como responsable de decenas de llamadas fraudulentas. De acuerdo con la investigación, los estafadores operaban desde un inmueble habilitado como falso centro de atención telefónica en el municipio de Tecámac.
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Tras labores de inteligencia, agentes de la Fiscalía mexiquense ubicaron la vivienda desde donde se realizaban las llamadas. En el operativo se aseguraron armas de fuego, tarjetas bancarias y máquinas contadoras de dinero en efectivo, además de la detención de varios sospechosos. Entre ellos destacan Erick “N” y Cristian “N”, señalados como presuntos líderes del grupo.
El método utilizado es conocido como vishing, una técnica de fraude telefónico cada vez más sofisticada. Los delincuentes suplantan números reales de bancos, lo que hace que en el identificador de llamadas aparezca el nombre de una institución financiera legítima. Una vez que la víctima contesta, un supuesto “ejecutivo” —con tono amable y convincente— alerta sobre un presunto robo de datos o compras sospechosas.
El gancho es la urgencia. Bajo la promesa de “proteger la cuenta”, los estafadores piden contraseñas, NIP y códigos de verificación. En cuestión de minutos, los ahorros de toda una vida pueden desaparecer. Adultos mayores son el blanco principal, no solo por la confianza que depositan en la llamada, sino porque muchos no están familiarizados con los protocolos reales de los bancos.
En redes sociales, las denuncias se cuentan por decenas. Usuarios relatan llamadas para “validar información”, “dar mantenimiento a la cuenta” o “frenar cargos no reconocidos”. Aunque existen campañas de prevención, especialistas coinciden en que aún falta reforzar la protección de la identidad institucional de los bancos para evitar la suplantación.
Las autoridades reiteran que ningún banco solicita datos confidenciales por teléfono. Ante cualquier llamada sospechosa, recomiendan colgar y comunicarse directamente al número oficial de la institución.